
El separatismo se ha convertido en una máquina perfectamente engrasada para cosechar fracasos, el último es que han logrado que veinte años de tradición, donde cada Navidad la selección catalana jugaba un partido amistoso contra alguna selección, toque a su fin y el motivo es que ninguna país ha querido prestarse para jugar ante Cataluña.
Es curioso que en el año en el que el separatismo durante unos segundos se vio como un país independiente de España, no se juegue el tradicional partido de la selección catalana. En este punto cabe recordar las declaraciones del seleccionador de Cataluña, Gerard López donde acusaba al Gobierno español, «de cargar contra nosotros como si fuéramos criminales«, afirmaba el ahora técnico del Barça B.
El último partido de la selección catalana fue en diciembre de 2016, contra Túnez y apenas albergó 8.000 espectadores en el estadio de Montilivi.
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