Entiendo que Miquel Iceta -en estos momentos, indulgente inductor de indultos y aguinaldos- tal vez podría preguntarse si es posible indultar a personas sobre las que, por no haber sido juzgadas y declaradas culpables, aún no pesa condena en firme alguna.
Otrosí entiendo que, implícitamente, él está declarando culpables, por su cuenta y riesgo, a personas que se encuentran en esa situación.
Y, también, que la perfidia y la deslealtad alumbran extrañas solidaridades, de manera especial en tiempo de elecciones, pues no parece que su gesto sea obra del espíritu navideño.
¿Podría ser acaso un aguinaldo a cuenta de los servicios prestados y no prestados a la causa (léase procès) por los que piensan y dicen que la prisión es hoy su inmerecida e indeseada trinchera?
En cualquier caso, deseo felices fiestas, junto con un venturoso año 2018, a todos y, como se decía antiguamente antes de empezar las corridas, que Dios reparta suerte el día 21.
Ramón Ibero
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