Manolo González intentó evitar la polémica arbitral en rueda de prensa, pero la evidencia de los hechos acabó forzando su discurso. El entrenador del RCD Espanyol lamentó profundamente la acción sobre Rubén Sánchez, quien sufrió un agarrón flagrante por parte de Ramazani. Pese a la claridad de la jugada, ni el colegiado sobre el césped ni el VAR desde la sala de revisión consideraron oportuno intervenir.
Esta situación agrava el malestar de un Espanyol que acumula tres penaltis en contra en apenas dos jornadas. Se trata de los denominados «penaltitos», un tipo de falta que, según las directrices del inicio de temporada, no deberían señalarse. La sensación en el vestuario es de indefensión total ante la disparidad de criterios.
El técnico fue especialmente duro al señalar la impunidad del colectivo arbitral. González subrayó que, mientras jugadores y entrenadores pierden su empleo si no logran resultados, los árbitros son el único estamento del fútbol que no afronta consecuencias tras sus errores.
Con ironía, el preparador blanquiazul llegó a cuestionar el funcionamiento del sistema de videoarbitraje en el estadio, cerrando una comparecencia marcada por la indignación: «No sé si han ido al VAR. Igual han ido al bar del gol norte o el gol sur. A ese puede que hayan ido. Se me escapa todo esto. No sé para qué sirve el VAR ni para qué funciona. Hay muchas cosas que no comprendo».
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