Los separatistas catalanes y su buena conciencia

A Oriol Junqueras,
presidente de una república virtual independiente, nunca existente,
y, amén de creyente obediente y reverente,
delincuente reincidente e impenitente

Por Ramón Ibero

Después de reflexionar durante décadas sobre el separatismo catalán como endémico y gravísimo problema de lealtad a España, su esencia y su existencia, me permito dar a conocer aquí y ahora algunas de mis conclusiones.

Los separatistas catalanes mienten,
los españoles sabemos que mienten,
ellos saben que nosotros sabemos que mienten
y, aun así, los separatistas catalanes mienten. Y, muy probablemente, seguirán mintiendo, pues es lo que han venido haciendo durante toda su santa vida.

Como el rabino de la polaca ciudad de Cracovia que Sigmund Freud menciona en una de sus obras, los separatistas catalanes mienten incluso cuando dicen la verdad, con la diferencia de que ellos pretenden no sólo engañar a quien tienen delante y consideran enemigo sino además, y sobre todo, conseguir lo que quieren sin dejarse arrastrar en ningún caso y bajo ningún pretexto a situaciones de violencia física coram populum, algo que, como cabe suponer, tienen terminantemente prohibido por su condición de creyentes, no crédulos, y personas de paz.

Aun así, los separatistas catalanes se aferran obstinadamente a su buena conciencia. A mi entender, se trata de una falsa buena conciencia, a la vez religiosa y marxiana, en grado de contumacia irreductible que bien podría constituir el tema de la tesis doctoral de un psiquiatra o el objeto de un estudio a cargo de alguien con la debida formación intelectual y la pertinente afinidad psicológica.

Dices que vienes de Cracovia
y dices bien, pues efectivamente vienes de Cracovia,
pero lo dices para engañarme (1)

Moraleja. Si no quieres arriesgar tu salud mental, te recomiendo que te pongas a cubierto antes de empezar a descifrar las añagazas y masturbaciones de un separatista catalán que se confiesa creyente y persona de paz.

(1) Sigmund Freud, El chiste y su relación con lo inconsciente. Existen versiones de la anécdota a cargo de autores como Hermann Broch y Jacques Lacan. En todas ellas se insiste en el uso de la verdad como recurso para confundir o engañar a alguien.

Ramón Ibero es colaborador editorial (jubilado)

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
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