
Marlaska ha vuelto a mostrar su desprecio, como ya hizo Pedro Sánchez en sede parlamentaria, hacia los «piolines», los heroicos miembros de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía que pararon el golpe de Estado del 1 de octubre de 2017 junto al Rey con su magnífico discurso en defensa de la Constitución. Los separatistas lo saben y por eso, desde entonces, han iniciado una cruzada de desprestigio contra los agentes y contra su Majestad.
Campaña a la que se ha apuntado, con ganas, el Gobierno de España. Este viernes tuvimos un buen ejemplo. La Asociación por la Tolerancia quiso reconocer la labor de las Fuerzas de los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que actuaron en Cataluña el 1-O, por «la leal defensa de ambos cuerpos del orden constitucional en Cataluña durante estos años tan difíciles». Y se encontró con que ninguna autoridad respondió para ir a recogerlo. Nadie en el Ministerio del Interior, tan ocupados que están en fabricar bulos, tuvo un minuto para contestar cuando se estaba premiando a los agentes que ellos dirigen.
Aún así, el grito de «Yo también soy Piolín», para mostrar el cariño hacia estos agentes que nos defendieron en momentos difíciles, se impuso y Tolerancia hizo la «no entrega» de la 29ª edición de su galardón – premio que han recibido, entre otros, Mario Vargas Llosa, Fernando Savater o Teresa Freixes – en la sala abarrotada de un hotel barcelonés, y con buena parte de la Resistencia al independentismo allí presente. La ceremonia de «no entrega» comenzó con el discurso del presidente de la Asociación por la Tolerancia, Carlos Basté, que denunció el «tsunami reaccionario que nos amenaza desde hace tiempo».
Y añadió que «la Guardia Civil y la Policía Nacional es el dique que evita que esta oleada reaccionaria que quiere acabar con nuestros derechos, y su arma es la Constitución. Y merecen ser reconocidos, porque a estos hombres y mujeres les ha faltado, como dice el dicho popular, un buen señor. Lamento el silencio del Ministerio del Interior que ha evitado que hoy podamos entregar la placa con el premio».

La diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo fue la encargada de oficiar la ceremonia de «no entrega» y dijo que «ningún agente va a subirse hoy a este escenario. No les han dejado. ¿Quiénes? Sus jefes políticos. Aquel juez al que creíamos valiente y al que el sanchismo ha convertido en un ministro sombrío y servil». Argumentó que «con la amnistía que prepara Sánchez el que pide perdón, y de rodillas, es el Estado. Es decir, entre otros, los policías y guardias civiles a los que hoy premiamos». Y añadió que esta distinción premia «la dignidad de un Estado que no tiene motivos para pedir perdón».
Fue especialmente emotivo el homenaje que recibió el miembro de la Unidad de Intervención Policial Álvaro González Burón, que por las heridas causadas en los disturbios en Barcelona en 2019 tiene la incapacidad laboral. Acudió con su esposa y recibieron un ramo de flores como homenaje a todos los agentes que fueron heridos por defender los derechos civiles en Cataluña. En la sala, además de Cayetana, había representantes de CS (Anna Grau y Carlos Carrizosa), VOX (Carina Mejías y Yago Ruiz) y varios agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, entre ellos Milagros Cívico (portavoz de JUCIL en Cataluña y vocal del Consejo de la Guardia Civil) e Iván Álvarez (representante de JUPOL). Y prácticamente hubo pleno de representantes de las numerosas entidades que conforman la Resistencia al separatismo catalán.

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