Cosas de la vida. El año pasado el Girona fue uno de los candidatos a ganar la Liga y se metió merecidamente en la Champions. Nosotros nos arrastramos en Segunda y subimos tras un doble play off. Muchos nos habían dado por muertos y ya hablaban del club gerundense como el segundo equipo de Cataluña.
De hecho, el tratamiento mediático que recibimos fue tendente a la desaparición mientras el Girona ocupaba minutos y minutos de tertulias y espacio en los diarios. Posiblemente menos de lo que se merecían por su brillante campaña y más si consideramos su arraigo social real en Cataluña.
Pero esta temporada, tras una mala ejecutoria en la Champions – aunque yo ya firmaría poder jugarla y perder casi todos los partidos – estamos en el tramo final de la Liga y solo nos sacan dos puntos. Por supuesto, quedan ocho jornadas y puede pasar de todo.
Incluso que el Girona se salve y nosotros no. Pero las trayectorias que ambos equipos llevan las últimas jornadas dan a entender que si hay un equipo que pasará puros este puede ser el de Michel. Ya veremos cómo acaba la Liga pero Manolo González se ha doctorado en lo de lidiar con la miseria y en construir un equipo sin apenas recursos.
Y Michel, que es un buen técnico, ha visto cuál es la auténtica realidad de su club. Un fogonazo maravilloso un año y al siguiente a volver al pozo. Pase lo que pase el Espanyol ha demostrado que es un equipo muy vivo y que el Girona es un proyecto artificial que nunca podrá ser el segundo club de Cataluña.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















