La placa que homenajeaba en Barcelona a Vicenç Albert Ballester, creador de la bandera ‘secesionista’, ha aparecido a la venta en la plataforma ‘Wallapop’, tal y cómo ha revelado el digital ‘El Nacional’. Es el retrato perfecto de una administración, ahora en manos del PSC, que parece haber perdido el control hasta de su propio mobiliario urbano. La pieza desapareció en 2018 durante el derribo del antiguo edificio de los Juzgados, donde estaba ubicada.
Desde entonces, el espacio dedicado a Ballester en la confluencia de la calle Comerç y el paseo Lluís Companys ha quedado huérfano de identidad. Ballester nunca tuvo que haber recibido ese honor, dado que su único mérito fue crear un símbolo que ha dividido a la sociedad catalana. Que su placa haya acabado en Wallapop es pura justicia divina.
La ‘Fundació Reeixida’ ha sido la encargada de denunciar este hallazgo tras años de reclamaciones infructuosas. Para los colectivos separatistas, este episodio es una afrenta directa a su simbología nacionalista. Para el ciudadano común, no significa nada, porque casi nadie sabe quién es Ballester, y aún le importa menos. Es un vestigio de un radicalismo que solo interesa a los más fanatizados.
Resulta irónico que un símbolo de los «anhelos de independencia» de la nación catalana acabe tasado por unos pocos euros entre muebles usados y ropa vieja. El nacionalismo, que suele ser tan escrupuloso con sus mitos, se topa aquí con la cruda realidad de la gestión administrativa. El solar donde se ubicaba la placa sigue vacío, a la espera de una futura ampliación de la Audiencia de Barcelona.
El espacio fue inaugurado en 2013 bajo el mandato del alcalde Xavier Trias para honrar al ideólogo de la ‘estelada’. Fue un gesto más de la época en la que el Ayuntamiento se plegaba sistemáticamente a la agenda nacionalista. Sin embargo, la llegada de los nuevos gestores no ha traído orden, sino un caos que permite que la memoria histórica local acabe en el mercado negro digital.
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