Dos años después del estallido del caso, el Barça no ha recibido el castigo que, en mi opinión, se merece por sus pagos al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros. Y con el caso Dani Olmo se ha comprobado que la impunidad del Barça llega incluso ante el Gobierno, con un CSD rendido ante Joan Laporta.
El Barça no ha jugado limpio y ha usado todo su poder económico, político y mediático para amedrentar a rivales y para jugar – a menudo – con ventaja sobre sus rivales. No hablamos de algo ilegal o delictivo, lo situamos en el ámbito de unos «valores» que creo que este club no tiene.
No es de recibo que un club, por muy poderoso que sea, tenga unos privilegios por encima del resto de clubs que compiten. El Barça ha vuelto a demostrar que sus famosos «valores» son una entelequia, porque lo único que busca es competir con ventaja.
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