El ecosistema mediático catalán vuelve a dejar cifras que invitan a la reflexión. La productora Minoria Absoluta, encabezada por el separatista Toni Soler, ha vuelto a batir sus propios récords de facturación privada con dinero público. La Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) continúa siendo su principal y más generoso cliente.
Durante el último ejercicio, la compañía audiovisual cercana al secesionismo se embolsó casi siete millones de euros procedentes de las arcas autonómicas. En concreto, la suma alcanzó los 6.861.218 euros de dinero público. Esta cifra supuso un incremento de más de 170.000 euros respecto a los ingresos obtenidos en 2024.
Una vez más, la sátira política al servicio del separatismo se confirma como un negocio extraordinariamente rentable en Cataluña. El incombustible programa Polònia se mantiene como el pilar fundamental de este entramado empresarial. Solo este espacio supuso un desembolso superior a los 3,6 millones de euros para el ente público.
La factura del humor gubernamental no se detuvo en las emisiones habituales del formato. La celebración del vigésimo aniversario del programa añadió un gasto extra cercano a los 187.000 euros. Un coste considerable para un especial con un claro sesgo ideológico.
El segundo gran pilar de la facturación de Soler en la televisión autonómica es el espacio diario Està passant. Este formato diario supuso una inyección adicional para la productora que superó los 1,8 millones de euros. La parodia diaria con tono secesionista con activistas hispanófobos como Jair Domínguez y Óscar Andreu cotiza a la baja en neutralidad, pero al alza en el presupuesto autonómico.
La apuesta de la televisión pública por esta productora de cabecera abarca también la producción de ficción y divulgación. Las dos últimas entregas de la serie Fuet sumaron conjuntamente más de un millón de euros adicionales. Los costes de producción no dejan de escalar ejercicio tras ejercicio.
El goteo de adjudicaciones a la misma empresa se completa con encargos de menor volumen pero constante goteo. Cápsulas sobre ciberseguridad o pequeños documentales continuaron engrosando la cuenta de resultados de la firma privada. Cualquier formato parece valer para justificar la transferencia de fondos.
Resulta evidente la dependencia mutua entre la cadena autonómica y el entorno mediático afín al poder político. Mientas otros sectores culturales compiten en un mercado abierto, ciertos grupos disfrutan de una posición privilegiada y blindada. La pluralidad mediática queda resentida cuando la financiación pública se concentra en tan pocas manos.
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