Para que se invierta en una zona se debe tener estabilidad política y facilidades para emprender, además de unos impuestos que inviten a invertir, pues bien el separatismo se ha dedicado justo a sembrar todo lo contrario.
Y las consecuencias para Cataluña son demoledoras, tal y como nos explican los compañeros de Libremercado, que aseguran que la desinversión empresarial en Cataluña se ha disparado hasta el 262%, una barbaridad.
Cataluña figura como la región donde más capital desinvirtieron las empresas en el curso 2020. Según los datos de Axesor, esta rúbrica se situó en 909 millones, un 262,2% más que un año antes, es decir en 2019. Esta cifra rompe la tónica de descenso moderado que se tiene en el resto de España (-0,7%) y se sitúa más de 400 millones de euros por encima de las reducciones de capital observadas en la Comunidad de Madrid.
Los números son tozudos y no engañan, el independentismo ha convertido Cataluña en un lugar donde las empresas no quieren invertir. Todavía se recuerdan los tiempos no tan lejanos donde la comunidad autónoma catalana era la locomotora de España.
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