El caso que denunció en redes Daniel Sirera del restaurante Ca la Montse en la Barceloneta, que ha sido robado ocho veces en un año, demuestra que Barcelona sigue siendo la capital de la delincuencia en España y unas de las ciudades más inseguras de Europa.
Barcelona se convirtió durante los ocho años de mandato de Ada Colau como alcaldesa en un zoco para los chorizos. Pero no solo fue culpa suya, recordemos que en seis de esos ochos años el PSC era el partido encargado del área de seguridad, y no plantó cara ante los desatinos de la alcaldesa.
Collboni ha heredado una situación de la que él es corresponsable y no ha sabido darle la vuelta. Aunque el problema no es solo del alcalde de Barcelona porque en otras ciudades gobernadas por el PSC, como L’Hospitalet, los delitos siguen aumentando. Es el problema de un PSC instalado en el buenismo.
A los agentes de policía les falta apoyo político y se nota mucho. Los socialistas hacen grandes declaraciones sobre cómo acabar con la delincuencia mientras no ponen los medios necesarios para ello. Al contrario, en vez de colaborar con la justicia se dedican a deslegitimarla apoyando las acusaciones de ‘lawfare’ de los separatistas.
Salvador Illa tiene un panorama muy favorable, dada la fragmentación de la oposición, pero si Cataluña se sigue convirtiendo en un paraíso de narcotraficantes, chorizos y apuñaladores al final va a conseguir perder el poder aunque sea por incomparecencia.
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