Los Comunes no levantan cabeza. Recordemos que no hace demasiado tiempo, en la doble convocatoria electoral de las generales en 2015 y 2016 se convirtieron, con Xavier Domènech como cabeza de cartel, en la fuerza más votada en Cataluña. Parecían imparables y que iban a ser el partido alfa de la izquierda catalana. Pero no.
En el 2015 también consiguieron que Ada Colau fuera la alcaldesa de Barcelona, pero tras ocho años de políticas muy criticadas por buena parte de los barceloneses, perdió la vara de mando. Desde entonces andan como pollo sin cabeza, siendo el principal soporte de una Yolanda Díaz en horas bajas, y que ha demostrado que más que aportar votos, los resta.
La bajada de ocho a seis diputados en el Parlament, cuando deberían haber mejorado posiciones, dado que fueron ellos los que provocaron la convocatoria anticipada de elecciones tras tumbar los presupuestos de Aragonès, ha profundizado la decadencia de los ‘colauistas’. Lejos de rentabilizar su rechazo al complejo de ocio del Hard Rocks, los electores les han pasado factura por sus políticas erráticas y por haberse convertido en una marca blanca del separatismo.
La ex alcaldesa Colau, convertida en una caricatura de sí misma, depende ahora de que el socialista Salvador Illa pueda formar gobierno y ofrezca a los Comunes un par de consejerías para no caer en la irrelevancia total. Como en los tiempos de Iniciativa per Catalunya, o monaguillos del PSC, o a vivir en la nada política. En eso ha quedado el proyecto que iba a asaltar los cielos catalanes.
NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 5, 10, 20 o 50 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















