La Cutrecon, un certamen dedicado a la serie B y al bizarrismo cinematográfico que ha triunfado en Madrid, ha llegado a Barcelona. Es importante que este tipo de acontecimientos sigan creciendo porque es una cultura a reivindicar.Frente a los grandes presupuestos de las inmensas productoras norteamericanas que llenan la pantalla con todo tipo de efectos para que los espectadores hipnotizados pasen por taquilla hay un cine y unas series, a menudo de corte modesto, que también buscan el mismo fin: entretener.
A menudo no son producciones que tengan una visión irónica de la industria sino que simplemente tienen pocos medios y hacen lo que pueden. El resultado a veces es tan catastrófico que entonces pasan a ser objeto de culto. Y ahí entran certámenes como el Cutrecon o el festival de cine B-retina que los reivindican y los acercan a nuevos públicos.
Una parodia de ‘Star Wars’ puede ser más entretenida que el original, aunque no fuera concebida como parodia. Hay auténticas joyas en el cine de serie B y en las series de cine Z. Y son estos arqueólogos de lo cutre los que nos muestran auténticas obras maestras del despropósito que a menudo sorprenden más que los grandes blockbusters de Hollywood.
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