El primer día de mandato de Pere Aragonès no ha sido ni mucho menos sencillo, más bien todo lo contrario, pero a buen seguro es un preludio de lo que le espera al nuevo presidente de la Generalitat.
Desde primera hora de la mañana los antidisturbios de los Mossos han participado en un desahucio en Barcelona, donde diputados de la CUP se han encarado con los policías, que han recibido una lluvia de pintura y todo tipo de objetos.
Poco después, los cachorros de la CUP se han desplazado hasta la sede de Esquerra en Barcelona, donde han ocupado su vestíbulo, en protesta por la acción de los Mosos.
Desde el Congreso de los Diputados y en rueda de prensa, la portavoz de los antisistema, ha lanzado una velada amenaza a Pere Aragonès asegurando que no han hecho falta ni «cien días de gracia«. En este sentido, ha advertido al nuevo ejecutivo catalán que «un gobierno que hace políticas de derechas es un gobierno de derechas«. Y ha remachado: «Eso no es un cambio de ciclo, señor Aragonès». Por eso ha reclamado una modificación inmediata del protocolo de lanzamientos.
Pere Aragonès ha prometido cambios y ha cargado la decisión a la justicia asegurando que «tenemos muy claro que no hay que ir con la Brimo (antidisturbios de los Mossos) a un desahucio, pero es una decisión judicial. Hoy no actúan por mandato policial, sino judicial«, ha sentenciado el nuevo presidente de la Generalitat.
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