
La Bodega Bartolí (Vallespir, 41. Barcelona. Metro L3 y L5 Estació de Sants) es uno de esos sitios que si uno va, repite. Es un restaurante de comida catalana tradicional, dedicado a los desayunos contundentes, los ‘esmozars de forquilla’ y las comidas al mediodía. Abren pronto y cierran a las cinco de la tarde. Cierran fines de semana, excepto algunos sábados al mediodía (otoño-invierno y parte de primavera).
Tiene un menú al mediodía más que interesante (menos de 20 euros con café) que incluye, según los días, especialidades como trinxat, escudella, butifarra, lomo con salsa, sardinas en escabeche y un sinfín de platos que van rotando. Pero si van a la carta y se dejan guiar, tienen un buen fricandó, un magnífico revuelto de butifarra y trompetas de la muerte o los calamarcitos con judías del ganxet. Las patatas bravas me gustaron mucho, con un alioli contundente y sabroso. Pero insisto es que lo mejor es que se dejen guiar o vayan al fondo, que tienen diversos platos expuestos, y hagan caso de su instinto. Acertarán.
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