
El presidente autonómico de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, juega a ser la voz discrepante dentro del PSOE, y critica algunas de la actuaciones del Gobierno de Pedro Sánchez. Formaría parte de un teórico «PSOE bueno» respetuoso con la Constitución y con el espíritu de concordia que emana de este texto legal.
Pero ni Emiliano García-Page, ni el PSOE de esta comunidad autónoma, han hecho actos de oposición real que pudieran contribuir a que Sánchez no siga con su deriva de ceder amplias parcelas de poder a los partidos secesionistas que dieron el golpe de Estado en Cataluña o sirvieron de cobertura social a la banda terrorista ETA.
Muchas declaraciones, y nada más. De ahí que muchos ya no se crean el discurso aparentemente «valiente» y «crítico» de Page, porque no pasa del dicho al hecho, y no se juega el tipo para intentar que el PSOE de Sánchez rompa la convivencia entre españoles.
El periodista Luis del Pino, director del programa ‘Mañanas en libertad’ de ‘Radio Libertad’ ha definido a Page de una manera escueta, pero muy acertada y ha dicho que es un «singorgo», que según el diccionario de la RAE corresponde a «una persona insustancial y de poca formalidad».
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