El barrio de Bellvitge está de fiesta mayor hasta este domingo, y es las más popular de L’Hospitalet de Llobregat, la segunda ciudad más poblada de Cataluña. Durante las fiestas, que acostumbra a durar nueve días, siempre cae la Diada, y de ahí que sean punto de encuentro de muchos dirigentes políticos tras el descanso estival.
Los partidos políticos acostumbran a montar casetas con barra de bar para atraer a ciudadanos y así poder vender sus propuestas. En el caso de Junts, que se quedó fuera del consistorio en las municipales de 2019, aún con más necesidad, de ahí que aprovechen estas fiestas para dar a conocer a su nueva alcaldable, Teresa Rubio, que tiene la misión de volver a conseguir representación en el consistorio.
Junts se niega a que en las escuelas catalanas se practique el bilingüismo, de hecho ni siquiera aceptan un mísero 25% de docencia en español. Pero en un barrio mayoritariamente castellanoparlante como Bellvitge no se cortan en poner en su caseta un cartel en español para ‘vender’ a su flamante candidata a la alcaldía. Este es el doble rasero de una formación que intenta erradicar el uso del castellano de las esfera pública. Salvo para pedir el voto.
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