Javi Puado se ha consolidado como mucho más que un jugador para el RCD Espanyol: es el símbolo de una generación de futbolistas comprometidos con la camiseta blanquiazul. Formado en La 21, la cantera blanquiazul, ha sabido crecer en los momentos difíciles, ganándose a pulso el respeto del vestuario y el cariño de una afición exigente y fiel. Con entrega, liderazgo y talento, se ha convertido en una pieza clave dentro y fuera del campo.
A sus 27 años, Puado combina madurez y ambición. Capaz de jugar tanto como extremo como delantero, su versatilidad ha sido fundamental en el esquema del equipo, especialmente durante las últimas temporadas. Su capacidad para desequilibrar en el uno contra uno, su olfato goleador y su intensidad defensiva lo convierten en un futbolista completo, de esos que siempre suma y nunca baja los brazos.
Puado ha sido protagonista en los momentos más importantes del club en los últimos años, tanto en Primera como en Segunda División. Fue uno de los líderes del equipo en el ascenso de 2021 y también en el retorno a la élite en 2024. También fue decisivo en el partido que decidió la permanencia la pasada temporada, contra Las Palmas. En estos tres casos, su compromiso y rendimiento marcaron la diferencia, demostrando una conexión especial con el escudo del Espanyol.
Más allá de sus estadísticas —goles, asistencias o minutos disputados—, lo que define a Javi Puado es su mentalidad competitiva. Nunca da un balón por perdido, pelea cada jugada como si fuera la última y transmite una energía positiva que contagia a sus compañeros. Para el cuerpo técnico, es un valor seguro; para los canteranos, un referente cercano y ejemplar.
En el plano personal, Puado destaca por su humildad y su compromiso con los valores del club. Siempre discreto, rehúye del foco mediático y prefiere hablar en el campo. Su vínculo con la afición es profundo, fruto de años de entrega y de una identidad que encarna perfectamente el «ADN perico».
El Espanyol de la nueva etapa tiene en Javi Puado a uno de sus grandes pilares. Ya no es solo un jugador de la casa: es un líder natural que representa el orgullo, la constancia y la ilusión del espanyolismo. Su presencia es una garantía de lucha y calidad en cada jornada.
De cara al futuro, el club confía en que Puado siga siendo uno de los motores del equipo. Su madurez futbolística, su profesionalidad y su capacidad para decidir partidos lo convierten en una figura indispensable para alcanzar los objetivos deportivos y devolver al Espanyol al lugar que merece en el fútbol español.
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