Famoso por crear androides que replican a seres humanos, Hiroshi Ishiguro (Shiga, Japón, 1963) es uno de los genios vivos de la robótica. Tras 25 años investigando cómo interactuamos con las máquinas, ahora imagina una sociedad en la que los avatares —representaciones de personas reales— convivirán en perfecta harmonía con la humanidad.
Fiel a su emblemática indumentaria negra, Hiroshi Ishiguro saluda a la audiencia que asiste a su conferencia «Avatares y nuestra futura sociedad» en el Museo de la Ciencia CosmoCaixa, dentro del ciclo Grandes de la ciencia, y procede a narrar una visión poco convencional del futuro. «Podemos construir un nuevo mundo», anuncia, «un “mundo real virtualizado” en el que será posible asegurar la diversidad y la inclusión, y en el que no habrá ninguna discriminación basada en el cuerpo».
Se refiere a un ideal de sociedad en el que ha trabajado en los últimos años y que, lejos de considerar utópico, cree que se hará realidad a medio plazo. Será un escenario protagonizado por los llamados avatares, representaciones de personas reales que sirven para interactuar con otras a distancia, en lugares donde esas personas no se encuentran físicamente.
En el mundo que Ishiguro imagina, los avatares serían robots controlados de manera remota en tiempo real. Sin embargo, dado que todavía es difícil producir e introducir androides autónomos en nuestras sociedades, el científico japonés trabaja en avatares virtuales, creados por ordenador y con los que se interactúa a través de pantallas.
Ishiguro defiende que los avatares, en cualquiera de los dos formatos, físico o digital, pueden tener un impacto muy significativo en la mejora de la sociedad revolucionando la forma en la que interactuamos y contribuyendo a resolver retos sociales importantes.
«En Japón tenemos un problema de envejecimiento de la población, pronto no tendremos a suficientes personas trabajando», lamenta. «Podemos usar avatares para que la gente mayor, las personas con discapacidad o quienes tienen que quedarse en casa para cuidar de otros puedan trabajar e incrementar así la población activa».
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