Como es sabido, los miembros de la Eta vasca se deshacían de muchos de sus enemigos más acérrimos mediante un tiro en la nuca, sin que les importara el momento o la situación, mientras que los separatistas catalanes vienen deshaciéndose de los suyos mediante la muerte civil aplicada con sigilo.
Varía el método, como varía el carácter de las personas, pero, en mi opinión, el fin perseguido es el mismo: implantar una dictadura del terror allí y aquí.
Guardiola, recuerda: “Si mientes y te engañas a ti mismo, sigues mintiendo”.
Por Ramón Ibero
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