Esquerra fue la punta de lanza del golpe de Estado secesionista, y no olvidemos que fue esta formación la que presionó brutalmente a Carles Puigdemont cuando este quiso recular y convocar elecciones autonómicas para evitar la DUI en el Parlament.
Los líderes de Esquerra nunca han cesado en su radicalismo verbal a la hora de defender la «proclamación» de la «República» y el mal llamado «espíritu del 1 de octubre». Han sido los primeros en estigmatizar a los catalanes no secesionistas y en ningún momento han plantado cara de verdad para desautorizar la violencia de los CDRs y otros grupos radicales contra líderes y militantes constitucionalistas.
Las mentiras de Junqueras, el famoso «España nos roba» y el «déficit fiscal», han contribuido a la desafección que centenares de miles de catalanes sienten hacia España.
Esquerra no es un socio fiable, no es un socio moderado y no es un socio que juegue a favor de la convivencia. Es un partido sectario que solo busca, tal y como demostró en los plenos del Parlament del 6 y 7 de septiembre de 2017, los llamados ‘plenos de la vergüenza’, laminar los derechos de la oposición y convertir en ciudadanos de segunda a millones de catalanes. Nada nuevo, en octubre de 1934 Lluís Companys dio un golpe de Estado contra el Gobierno legítimo de la República.
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















