¿Pero qué hace una universidad pública exigiéndole a la policía que impida que una persona se exprese?
La universidad es el foro del debate y del diálogo, no de la censura.
Allí estaré junto a cientos de alumnos de bien. ¡Nos vemos el lunes!
— Vito Quiles 🇪🇸 (@vitoquiles) October 16, 2026
La Universitat Autònoma de Barcelona ha vuelto a situarse en el centro de la polémica mediática y política. El rectorado del centro universitario ha anunciado de manera oficial la prohibición expresa de cualquier acto convocado por Vito Quiles en sus instalaciones de Bellaterra. Es el mismo rectorado que ha demostrado su pasividad ante las múltiples agresiones que estudiantes pertenecientes a la asociación constitucionalista S’ha Acabat! ha sufrido en los últimos años en dicho campus.
La controversia se encendió el pasado viernes, cuando Quiles comunicó su intención de llevar a cabo una charla presencial este lunes en dicho campus. La respuesta institucional no se ha hecho esperar, denegando de forma tajante el permiso para el uso de las instalaciones académicas. Lejos de limitar la discrepancia al ámbito administrativo, las autoridades universitarias han optado por solicitar la intervención directa del Govern. El Departament d’Interior i Seguretat Pública ha reaccionado comprometiéndose a blindar el recinto y asegurar la suspensión de la cita.
Según el propio comunicado del centro, la policía autonómica actuará activamente para impedir la entrada de Quiles en el perímetro universitario. La contundencia del dispositivo preventivo busca neutralizar de raíz cualquier intento de convocatoria informal dentro del campus. El rectorado de la UAB no pide la misma contundencia al Govern cuando bandas de encapuchados de extrema izquierda campan a sus anchas en el el campus cuando lo desean.
Sin embargo, la actuación coordinada entre la universidad y la consejería plantea interrogantes sobre la gestión de la libertad de expresión y el uso del espacio público. Resulta sintomático cómo se recurre con extrema rapidez al blindaje policial ante determinados perfiles políticos, mientras se tolera habitualmente la presencia de otros colectivos de signo opuesto. El campus de Bellaterra afronta así una jornada crucial bajo la sombra de la restricción institucional y la vigilancia policial. La efectividad del veto coordinado por la UAB e Interior se pondrá a prueba en las próximas horas, en un nuevo capítulo sobre los límites del debate público en Cataluña.

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