El caos ferroviario en Cataluña no da tregua. La consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha confirmado que el servicio de Rodalies permanecerá totalmente suspendido durante la jornada de hoy. Una decisión que deja a miles de usuarios sin alternativa de transporte en un fin de semana crítico y marcado por la incertidumbre.
La justificación oficial de la socialista resulta, cuanto menos, cuestionable. Según Paneque, mantener el sistema parado permite trabajar con «más celeridad». Es una lógica que penaliza al ciudadano, convirtiendo la inactividad en la única receta de una administración que parece desbordada por los acontecimientos y carente de reflejos.
La seguridad es el argumento recurrente para blindar una gestión deficiente. «Cada hora que pasa, ganamos en seguridad», sostiene la consellera. Sin embargo, detrás de estas palabras se esconde la incapacidad de ofrecer un plan de contingencia sólido frente a la borrasca Ingrid, que ha castigado con dureza la red ferroviaria.
Paneque no ha dudado en recurrir al manual de retórica del PSC: la herencia recibida. Ha lamentado que la infraestructura acumula «años de desinversión» y falta de mantenimiento. Resulta llamativo que, tras años de promesas de traspasos y presupuestos expansivos, el discurso siga anclado en la queja y no en la ejecución.
La crisis climática también ha servido como escudo protector para el Govern. Los desprendimientos en la red son, según el departamento, consecuencia de un entorno hostil que no acompaña a los trabajos. Se delega en la meteorología la responsabilidad de un servicio que falla sistemáticamente, sea cual sea el pronóstico del tiempo.
La incertidumbre para el inicio de la semana laboral es absoluta. Al ser preguntada por el estado del servicio de cara al lunes, la consellera ha evitado cualquier precisión. Los catalanes irán a dormir el domingo sin saber si podrán acudir a sus puestos de trabajo utilizando el transporte público ferroviario.
Ante este escenario según fuentes del Partido Popular esta formación ha exigido la comparecencia urgente de Albert Dalmau, como presidente en funciones, en el pleno de esta semana. Como presidente en funciones, Dalmau deberá dar explicaciones ante lo que consideran un bloqueo inaceptable de la movilidad en Cataluña.
Para los populares, la situación actual es el reflejo de una administración ausente. «Los catalanes tenemos un Govern fuera de servicio», han señalado fuentes de la formación. La crítica apunta directamente a la parálisis de una Generalitat que parece incapaz de gestionar las crisis básicas que afectan al día a día del ciudadano.
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