Un presidente de Gobierno que comparece en Moncloa sin medios de comunicación tras traicionar de manera muy desleal y muy fea, generando riesgos no previstos a un aliado que necesitaba aprovisionamiento militar para su ataque a Irán, un país que en los últimos cuarenta días ha asesinado, ante los ojos del mundo, a decenas de miles de personas, multitud de mujeres entre ellas, por querer vivir en libertad y sin que les tapen la cara, sin que el presidente del Gobierno ni sus aliados golpistas y terroristas hayan dicho nada de nada. ¿Cómo puede dar clase de derecho internacional cuando no apela al derecho internacional ni a los más elementales derechos humanos en Irán ante asesinatos múltiples —más de 30.000— en las últimas semanas?
Un presidente de Gobierno que hace eso, pero cuando le conviene comparece públicamente también en Moncloa delante de los medios nacionales e internacionales, entonces sí, para forzar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea y querer obtener e incluso adelantar cuál debe ser el fallo —espurio— sobre la amnistía.
Un presidente de Gobierno que no comparece en el Congreso para comunicar su toma de posición contra Estados Unidos con algo tan grave como es no dejar a Estados Unidos repostar sus aviones en las bases de Morón y Rota, aunque también miente más, pues parece que sí lo hacen… y por supuesto tampoco llama al jefe de la oposición para darle a conocer esta decisión de consecuencias muy poco dignas, muy desleales y de enorme importancia para el conjunto de los españoles.
Por supuesto, esto lo hace, además, un presidente de Gobierno que ha perdido las elecciones, que su apoyo parlamentario es el mínimo y más exiguo gracias a golpistas y terroristas, y además ahora sin ese apoyo parlamentario mínimo de los golpistas, y por tanto sin el mínimo necesario para sostenerse, sin presupuestos desde hace tres años y sin ni siquiera presentarlos —por tanto, atacando e incumpliendo frontalmente la Constitución—, y que en cualquier democracia hubiera exigido elecciones inmediatas… no por una, sino por multitud de razones.
Un presidente de Gobierno que ataca a diario al poder judicial, que no respeta las sentencias con su fiscal general condenado, el robo histórico de los ERE en Andalucía o las sentencias en Cataluña para que se pueda hablar español en España.
Un presidente de Gobierno al que le toma declaración un juez en Moncloa y no le contesta nada, que tiene a su mujer imputada cinco veces, también imputado su hermano, sus dos manos derechas y también uno de ellos ministro, señaladas sus personas de máxima confianza por acoso sexual a mujeres, y hace pocos días el jefe de la policía acusado de violación, siendo conocedores en el Gobierno de ello hace meses.
Un presidente de Gobierno que cuando comparece en el Senado no se acuerda de las graves acusaciones que le hacen, o no sabe contestar. Un presidente de Gobierno lleno de corrupción, que ha pagado su campaña de primarias con dinero procedente de prostíbulos y que, según el diccionario, al beneficiarse lucrativamente de la actividad de prostíbulos y lupanares es un proxeneta.
Un presidente de Gobierno fraudulento que nuevamente engaña a sus votantes con una coyuntura que aprovecha para rescatar el eslogan de “no a la guerra”, y de enfrentamiento a Estados Unidos, para recuperar electorado a costa de la seguridad española y europea, mientras permite hace unos meses un bombardeo también en Irán con la utilización expresa de las bases españolas y, al mismo tiempo, ayer mismo manda una fragata.
Pervierte el acuerdo europeo de ayuda a Estados Unidos, independientemente de las llamadas en mayor o menor medida alineadas con la decisión de Estados Unidos, pero sobre todo, y por encima de todo, firmes en lo que es el bloque occidental y, por supuesto, unidos a Estados Unidos, y donde Francia, por ejemplo, acaba de ceder sus bases al despliegue americano, pero en cambio él se desmarca de esa solidaridad europea, pretendiendo ser el antagonista del presidente Trump solo por tratar de hacer olvidar la corrupción más obscena que encabeza y el ataque directo a la democracia en modo golpe de Estado de última generación y por hitos, que asimismo practica a diario, y todo esto denunciado por la prensa mundial.
Qué auténtica vergüenza para todos los demócratas españoles y europeos que la iraní Masih Alinejad haya dicho en el Congreso ayer: “¿Cómo te atreves, cómo te atreves, a utilizar los cuerpos de mi gente que está combatiendo a los asesinos por motivos partidistas?”, nombrando expresamente al presidente del Gobierno. “Estáis al lado de los asesinos”, en acusación directa al Gobierno español y a los que miran a otro lado.
Se ha preguntado “si alguien piensa que quieren la guerra, pero ante las pesadillas todas las noches por sus familias… ¿dónde estaba el derecho internacional cuando las mujeres eran violadas? En prisión por el crimen de mostrar su pelo”. “Estamos dando nuestras vidas por defenderos a vosotros”, recordando los atentados que sufre Occidente al grito de “Alá es grande”. “Estamos dando nuestras vidas para protegeros contra los dictadores de la República Islámica”.
Es absolutamente inaudito lo que estamos viviendo. Un presidente de Gobierno que antepone sus perversas cuentas para permanecer en el poder sin legitimidad democrática alguna, dados sus múltiples casos de necesaria convocatoria de elecciones a la que se opone, y en cambio es capaz de utilizar una masacre en Irán y todo tipo de vejaciones a las mujeres para aprovechar toda la mentira, dando la vuelta a la única verdad, y vestirse de las más viles, trágicas, oscuras y corruptas razones para justificar lo imposible de justificar, a costa incluso de la sangre derramada por tantos asesinados en Irán, a los que ni siquiera ha tenido la decencia de nombrar.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 6 de marzo de 2026
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