El filial blanquiazul firmó tablas ante el Terrassa FC en un encuentro marcado por la intensidad y la igualdad. El equipo de Raúl Jardiel mostró una gran imagen competitiva frente a uno de los rivales más potentes de la categoría, aunque se marchó con la sensación de haber merecido algo más tras un final accidentado.
Inicio fulgurante y respuesta visitante
El partido no pudo empezar mejor para los pericos. En el minuto 2, una internada de Ferran Gómez terminó en un centro preciso que Lluc Castell mandó al fondo de la red. El delantero volvió a demostrar su olfato goleador definiendo como un auténtico «killer» dentro del área.
Pese al dominio inicial, el Terrassa reaccionó. En una acción aislada, Sergio Cortés aprovechó un balón en la frontal para batir al meta blanquiazul y establecer el empate. A partir de ahí, el choque entró en una fase de intercambio de golpes sin que el marcador volviera a moverse antes del descanso.
Intensidad y polémica en el 90
En la segunda mitad, el ritmo no decayó. La ocasión más clara para el Espanyol B nació de las botas de Almansa, cuyo disparo rozó el poste. Los de Jardiel buscaron la victoria hasta el último suspiro, y fue en el tiempo de descuento cuando estalló la controversia.
En el minuto 90, durante el saque de un córner, Ferran Gómez fue claramente sujetado y derribado dentro del área, impidiéndole el remate. Pese a las protestas y la evidencia de las imágenes, el colegiado no señaló la pena máxima que podría haber situado al filial en la segunda posición de la tabla.
Con este resultado, el Espanyol B se mantiene en puestos de playoff a la espera de que concluya la jornada. Más allá del marcador, el vestuario se muestra satisfecho por el nivel de juego exhibido ante una de las plantillas más cualificadas del grupo.
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