El RCD Espanyol viaja a Villarreal con la urgencia de frenar una caída libre que nadie preveía hace apenas un mes. El equipo que deslumbró en diciembre, logrando un pleno de victorias que encumbró a Manolo González como el mejor entrenador de la Liga, se ha desdibujado por completo con la entrada del nuevo año.
Un enero negro
La cuesta de enero ha sido demoledora para el conjunto blanquiazul. Los números no engañan: un solo punto de quince posibles. El empate cosechado en la visita al Ciutat de València ante el Levante es el único botín de un 2026 que empezó con el pie izquierdo. Las derrotas consecutivas ante Barça, Girona, Valencia y Alavés han sembrado dudas en un bloque que parecía inexpugnable.
Las polémicas arbitrales en los partidos contra el Girona y el Valencia no pueden esconder que el equipo ya no funciona como antes, se crean menos oportunidades, la defensa ha perdido firmeza y los rivales han conseguido atenazar a un equipo que parecía invencible.
La necesidad de reaccionar
El duelo en tierras castellonenses se presenta como una final anticipada para recuperar la confianza. El técnico gallego tiene el reto de reactivar anímicamente a una plantilla que ha pasado de la euforia tras encadenar cinco victorias seguidas a la depresión de resultados en pocas semanas.
Para asaltar el feudo ‘groguet’, el Espanyol deberá recuperar la solidez defensiva y el acierto que le permitieron cerrar el 2025 de forma brillante. No es solo una cuestión de puntos, sino de sensaciones: urge demostrar que el equipo de diciembre no fue un espejismo y que este grupo tiene fútbol para revertir la situación.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















