Faltan tan sólo catorce años para que celebremos la mariofanía o advenimiento de la Virgen del Pilar hace dos milenios, ante el apóstol Santiago. Cuenta la historia que en el 40 d.C., bajo el mandato del emperador Claudio, Santiago el Mayor, uno de los doce discípulos de Jesucristo y hermano del apóstol San Juan, estaba evangelizando la Península Ibérica.
Cansado y desanimado por la falta de sintonía y atención de la población local, tuvo una aparición de la Virgen María sobre un pilar de jaspe. Una revelación de gracia manifestada, que insufló al apóstol el coraje y el empuje que necesitaba. Allí, a orillas del Ebro, Santiago levantó su iglesia: La Basílica del Pilar.
De ahí nace la figura del evangelizador de Occidente, Boanerges, palabra aramea que significa “hijo del trueno”, apelativo que le dio Jesucristo junto a su hermano Juan.
Santiago es patrón de España, de su caballería y de Galicia.
«¡Santiago y cierra, España!», el grito de la Reconquista, Epopeya y Cruzada.
Santiago Matamoros, aunque ahora en pos de la corrección política se oculten esculturas, grabados y otras manifestaciones artísticas con la excusa de no molestar a otras gentes.
Santiago y el Camino: El Camino de Europa, que la vertebra y nos habla de las viejas tradiciones espirituales que nos unen.
Santiago y el Pilar: Símbolo de la firmeza de la fe, de la conexión de Cielo y Tierra, de la entereza que transmite el consuelo espiritual.
La Virgen del Pilar fue la primera aparición de la Virgen María reconocida por la Iglesia católica. Y su fiesta es la de la Hispanidad, que conmemora la epopeya del 12 de octubre, el descubrimiento de América y es Fiesta Nacional de España.
Patrona de Zaragoza y Aragón, de Correos y Telégrafos, la Virgen del Pilar lo es también de la Guardia Civil.
La Guardia Civil fue creada en el año 1844, durante el reinado de Isabel II, y su organización recayó sobre Francisco José Fernández de Girón, duque de Ahumada. Su función principal era la de garantizar la seguridad en zonas rurales, aisladas por el bandolerismo y la anarquía que dejaron la invasión napoleónica y las guerras carlistas.
Su fundador defendió para el nuevo Cuerpo una selección muy rigurosa, una formación excelente y condiciones dignas para los guardias. El duque de Ahumada repetía que prefería cinco mil guardias bien elegidos antes que quince mil mediocres.
Desde entonces, los principios de disciplina y servicio abnegado al ciudadano siguen incólumes y han marcado la identidad del Cuerpo. Para Ahumada, nadie debía temer a la Guardia Civil salvo malhechores y delincuentes.
La imagen de la Guardia Civil era la de un agente disciplinado, con normas específicas y claras, sustentadas por una firme responsabilidad personal, que trascendiera a la mera imagen de un brazo armado. Autoridad, tradición y honor.
En el camino de la Historia era inevitable que la figura de la Virgen del Pilar y la Guardia Civil se entrelazaran. Ambas son protectoras.
Su vínculo se remonta a 1864, veinte años después de la formación del Cuerpo. El capellán Miguel Moreno, en el colegio Jóvenes Guardias de Valdemoro, colocó la imagen de la Virgen. La devoción se extendió rápidamente entre los guardias jóvenes, que la llevaron a todos los destinos que su deber les exigiera. De manera oficial, el rey Alfonso XIII la acabó proclamando patrona de la Guardia Civil.
Su festividad va más allá de la celebración religiosa, convirtiéndose en un día de compañerismo y recuerdo para la Guardia Civil, sus familias y de quienes, orgullosos, nos consideramos sus amigos.
Tan amables y generosos en la paz, como aguerridos en la batalla contra el terror, el delito y la injusticia. La Guardia Civil, contra viento y marea, sigue ahí haciendo honor a su divisa con disciplina, integridad y compromiso. ¡Feliz día del Pilar!
P.D. Por un error de la redacción este artículo no se publicó el pasado lunes. Les pedimos disculpas a ustedes y al autor.
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