El Gobierno de Pedro Sánchez ha sufrido un serio revés parlamentario este jueves. El Congreso de los Diputados ha rechazado el decreto ley del llamado «escudo social», evidenciando la fragilidad de sus apoyos. PP, Vox, UPN y Junts ha bloqueado una norma que el Ejecutivo pretendía despachar sin concesiones reales a la propiedad privada.
La clave de la derrota reside en la prórroga de la moratoria antidesahucios. Tanto los populares como los separatistas catalanes habían advertido que no aceptarían una medida que traslada la responsabilidad social a los particulares. La insistencia del PSOE en mantener este punto ha terminado por arrastrar al abismo el resto de las ayudas contenidas en el texto.
Junts per Catalunya ha sido tajante en su negativa, alejándose de los bloques habituales de la investidura. La formación de Puigdemont exige que sea el Estado, y no los propietarios, quien asuma el coste económico de las políticas de vivienda. Con este movimiento, los posconvergentes buscan marcar un perfil propio frente al intervencionismo que emana de Moncloa y Sumar.
La caída del decreto supone un golpe de realidad para Félix Bolaños. El ministro de la Presidencia intentó, sin éxito, presionar a la oposición recordando apoyos pasados a textos similares. Sin embargo, su retórica no ha bastado para ocultar un esquema legal que muchos sectores consideran un ataque directo a la seguridad jurídica de los pequeños tenedores.
El fracaso gubernamental no ha venido solo, ya que también ha decaído el control de precios en situaciones de emergencia. Esta medida, de marcado corte populista, pretendía intervenir mercados en contextos excepcionales. La mayoría de la cámara ha preferido frenar esta deriva regulatoria que genera más incertidumbre que soluciones reales para los ciudadanos.
No todo han sido derrotas para el Ejecutivo en una jornada parlamentaria de alta tensión. El Congreso sí ha dado luz verde a la revalorización de las pensiones, un asunto donde el consenso suele ser la norma. Asimismo, han salido adelante las ayudas destinadas a las víctimas de los recientes accidentes ferroviarios en Adamuz y Gelida.
El papel de Bolaños durante el debate ha sido especialmente cuestionado por su tono beligerante. El ministro reprochó a Junts su cambio de postura, a pesar de haber incluido matices pactados con el PNV para proteger a los propietarios mínimos. Para la oposición, estos pequeños gestos son insuficientes ante la magnitud del problema de la okupación y el impago.
La estrategia de Sánchez de gobernar a base de decretos ómnibus vuelve a demostrar sus costuras. Al mezclar ayudas necesarias con medidas ideológicas controvertidas, el Gobierno se arriesga a perderlo todo en una sola votación. Esta vez, la falta de cintura política ha dejado a miles de beneficiarios sin la cobertura que el PSOE decía garantizar.
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