Aunque el cannabis es una planta que se cultiva desde hace más de 4.000 años y crece en todo el planeta, se trata de un gran desconocido para la mayoría de personas. Esta planta ha estado asociada a una gran estigmatización que ha hecho que apenas se haya estudiado químicamente su composición hasta bien entrado el XX.
De hecho, la Convención Única sobre Estupefacientes de la ONU de 1961 y la Administración para el Control de Drogas estadounidense (DEA) clasificaron durante años el cannabis como una sustancia tan peligrosa como la heroína y la metanfetamina.
Por suerte, en la actualidad todo esto ha cambiado. De hecho, en el año 2017 la Organización Mundial de la Salud (OMS) afirmó que “en estado puro, el cannabidiol no parece ser nocivo ni tener riesgo de abuso”. Asimismo, la Organización añadió que los datos obtenidos “revelan que podría tener algún valor terapéutico en las convulsiones epilépticas y en enfermedades conexas”.
Estas declaraciones han provocado que, durante los últimos años, hayan tenido lugar numerosos estudios acerca del cannabis y sus posibles usos medicinales y terapéuticos. En concreto, en España se encuentran algunos de los equipos punteros en cuanto al estudio del cannabis.
Gracias a estas investigaciones se conoce que la estructura química de la planta del cannabis se compone de un centenar de sustancias, entre las que predominan dos: el THC y el CBD. Estas dos sustancias son muy distintas entre sí y saber diferenciarlas puede ser clave para conocer cómo funciona el uso medicinal del cannabis.
El THC es el principio activo que provoca el llamado “colocón” y que puede producir una adicción a la sustancia. Sin embargo, el CBD es una sustancia no psicoactiva, por lo que no produce la sensación de estar colocado ni crea dependencia.
Asimismo, el CBD es el compuesto que ha demostrado estar asociado a multitud de beneficios terapéuticos. Según el testimonio de aquellos que lo consumen de forma aislada para calmar sus dolencias, se trata de una sustancia realmente efectiva para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades crónicas.
A este respecto, el catedrático de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid, uno de los mayores investigadores del cannabis de este país, asegura que “cuando lo consumes, es importante saber qué estás tomando, de qué variedad, en qué cantidad y conocer su trazabilidad”. El catedrático también reconoce que es importante conocer los efectos secundarios e interacciones que tiene esta sustancia.
Legalidad del uso medicinal del cannabis
Aunque España sea uno de los países a la cabeza de la investigación del cannabis, lo cierto es que en España todavía no es legal el uso medicinal de esta planta. No obstante, sí que se puede adquirir y consumir de forma legal el CBD y los productos derivados de esta sustancia como el aceite, las gominolas o los productos cosméticos.
Para que estas sustancias sean legales, deben cumplir con la normativa, no superando el 0,2% de THC en su composición. De hecho, existen algunos portales web como CogolloCBD.es que comercializan estas sustancias de forma legal, ajustándose a la normativa vigente en España.
Según el catedrático Guzmán, para que las personas puedan conocer bien qué es lo que consumen cuando optan por el cannabis medicinal es necesario que exista una regulación estricta, un producto estándar, seguro, controlado, envasado y etiquetado correctamente.
En los últimos años, muchos países como Canadá o Estados Unidos han comenzado a legalizar el uso medicinal y terapéutico del cannabis. Esto se debe a que se ha producido una desestigmatización de la planta que ha permitido que se comiencen a estudiar sus beneficios y riesgos reales.
Lo cierto es que resulta paradójico que en la actualidad esté prohibido recetar cannabis medicinal mientras sí se recetan medicinas opiáceas, que sí pueden llegar a provocar la muerte por sobredosis, al contrario que el cannabis.
Según los estudios llevados a cabo por Manuel Guzmán y otros investigadores del sector, el mayor peligro que puede provocar esta planta es el de padecer brotes psicóticos. No obstante, si el cannabis se regulase y gozase de calidad farmacéutica, los consumidores podrían tener una mayor y mejor información sobre el producto y así reducir estos riesgos.
Crecimiento del mercado del cannabis
Al margen del debate sobre su legalidad y regulación, lo que es ciertamente indiscutible es que se trata de un negocio millonario. El mercado del cannabis prevé movilizar en el año 2025 en torno a 50.000 millones de euros en todo el mundo y, solo en España, 5.000 millones.
Se trata de la fiebre del oro verde, que ya se ha consagrado como un nuevo sector económico que cuenta con 75 millones de consumidores legales y, según los datos de la ONU, alrededor de 200 millones de consumidores habituales en todo el mundo.
En definitiva, el redescubrimiento científico de esta planta puede suponer un cambio en la percepción social sobre el cannabis y un boom económico en la industria médica, del bienestar y del ocio.
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