Después de cinco temporadas en antena, El búnquer se ha despedido de Catalunya Ràdio tras protagonizar un buen número de polémicas a mayor gloria de sus presentadores. El programa conducido por Peyu, Jair Domínguez y Neus Rossell ha cerrado su última emisión entre aplausos de sus seguidores más fieles, pero con una sensación general de desgaste. Intentó ser una propuesta original y provocadora, pero se convirtió en el programa del «puta España», en el que tanto Jair como Peyu usaban esta cantinela, o la retransmitían en boca de sus oyentes.
El búnquer se presentó como un espacio de divulgación histórica envuelto en humor negro, con personajes extremos, anécdotas surrealistas y una puesta en escena que imitaba un refugio postapocalíptico en versión votante de la CUP en un entorno rural que dice «puta España» mientras le pega a la ratafia. Su estilo aparentemente transgresor – en realidad formaba parte del mainstream separatista – rompía con el tono habitual de la radio pública catalana. Desde el ‘progresismo’ se le quiso premiar, en pleno proceso de apareamiento entre el PSC y ERC, y en 2023 se le dio un Ondas, uno de los galardones más populares de la radio en España.
Es cierto que este programa consiguió crear una comunidad sólida y fue un fenómeno de culto en YouTube, El búnquer nunca acabó de despegar en términos de audiencia masiva. El programa funcionaba mejor en formato podcast que en la parrilla convencional, y su impacto mediático ha sido el que las polémicas de Peyu o Jair Domínguez provocaban. Impacto social cero, impacto a base de insultos, infinito.
La saturación de personajes grotescos y situaciones extremas provocados por un Peyu o un Jair Domínguez deseosos de conseguir propaganda constante acabó jugando en su contra. El humor de El búnquer necesitaba sorprender continuamente, pero se convirtió en una comicidad repetitiva. El riesgo terminó convirtiéndose en el uso periódico del «puta España» en antena para conseguir levantar una expectación que se fue apagando poco a poco.
Desde Catalunya Ràdio vendieron en que el fin del programa era una decisión “natural” tras cinco temporadas, y lejos de renunciar a este estilo, lo van a mantener. De hecho, han dejado en las manos de Peyu la franja horaria de mediodía, que dirigirá – sin Jair Domínguez y Neus Rossell – el programa ‘El renacimiento’, que también se emitirá por TV3. Aún así, El búnquer se marcha sin una despedida a la altura de su ambición inicial. La sensación es de agotamiento tras los múltiples enfrentamientos en los últimos meses entre Domínguez y el PSC, que se ha cobrado la presa.
Tras el fin de ‘El búnquer’ los catalanes ganan un respiro tras el cierre de uno de los programas más sectarios de la radio pública, y Catalunya Ràdio se quita de encima un continuo dolor de cabeza porque dejó de ser útil como herramienta de propaganda debido al excesivo ruido que generaba. Este espacio deja una mezcla de admiración entre el sector más tronado del separatismo y fatiga y alivio entre los catalanes de bien que ven como Jair Domínguez pierde una de sus tribunas más importantes.
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