Para olvidar a ratos el tormentoso mundo de la política autonómica y nacional me sumergí en la lectura de ‘La aventura del tocador de señoras’ (Seix Barral) de Eduardo Mendoza, un divertimento publicado hace más de dos décadas pero que aguanta bastante bien. Abundan las referencias a Barcelona – su red de transportes o la manera de actuar de algunos agentes de la Guardia Urbana – en una novela que solo pretende entretener, y lo consigue.
El alcalde de Barcelona que retrata Mendoza me recuerda a una mezcla entre Pasqual Maragall, Joan Clos, Xavier Trias y el actual, Jaume Collboni. No por los tópicos sobre la corrupción de los políticos, tan habituales en las novelas satíricas, sino por la mezcla entre despiste, oportunismo, doblez y narcisismo que tan bien retrata el autor.
Es una novela más de la saga del detective/malhechor anónimo que ha protagonizado varias de sus obras. En esta ocasión abandona el manicomio en el que estaba internado – mejor dicho, le echan para que la piqueta convierta el centro sanitario en una víctima más de la especulación inmobiliaria que sufre la capital catalana – para convertirse en un peluquero desastroso que regente ‘El tocador de señoras’, un establecimiento en el que más que arreglarte el cabello, experimentan con él.
Qué Castelldefels, una localidad que se ha transformado en las últimas décadas de ciudad de segunda residencia a lugar en el que las clases medias huyen del tráfico y el follón de Barcelona, sea retratado como una especie de antesala del averno, divierte bastante, aunque la ciudad ha mejorado mucho desde que se publicó el libro. Que las tramas, más que interesar, despisten, aún más. Que los giros locos aparezcan porque sí, pero con gran naturalidad, entretiene bastante.
Es una novela de las que se podrían considerar ‘menores’ dentro de la obra de Eduardo Mendoza, pero que garantiza pasar un buen rato. Tal vez la escena en el que los personajes dan su versión sobre el embrollo, y que transcurre en un destartalado chalet en Castelldefels, sea demasiado larga, pero el libro en su conjunto es muy divertido y seguro que es fácil de encontrar en su librería de segunda mano o en cualquier biblioteca, dada la popularidad del autor y la repercusión que tuvo en su momento. Si no lo han leído y quieren evadirse un rato, no se lo pierdan.
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