De dimitir de TV3 por la mala cobertura del asesinato de Ernest Lluch a dar lecciones sobre Interior y los CDR

El periodista Josep Maria Torrent ha escrito una columna en el digital El Món sobre el fin de la banda terrorista ETA, con frases tan loables como esta: “Hipercor acabó con toda chispa de simpatías. Para que no haya ninguna duda, ETA no debería haber existido nunca”.

A continuación relata como actuó el Estado, según su parecer, para acabar con ETA: “Usó todas las herramientas que pudo: la información (infiltrados y delatores), la investigación, el contraterrorismo (GAL), la negociación (Felipe González, José María Aznar)”.

“Y la sociedad, y los medios de comunicación compraron todo el relato que provenía de las fuentes oficiales. Todo lo que pasaba en el País Vasco tenía una lógica en clave etarra, todo estaba bien atado y nadie se planteaba que lo que procedía del Ministerio del Interior pudiera contener falsedades o manipulaciones”. Y luego relata, entre otros, los casos de los GAL o el “terror de Intxaurrondo”, como elementos que hacían dudar de la actuación correcta del Estado.

Y luego lo relaciona con la política catalana: “En Cataluña, a partir del 1 de octubre, hay procedimientos de un relato que recuerdan una parte de lo que se hizo en el País Vasco. Solo con una diferencia: aquí no hay ningún grupo terrorista que mate. Pero la técnica parece la misma”.

Este periodista que hace paralelismos entre la actuación del Estado en el País Vasco y Cataluña, con la banda ETA como elemento de comparación, es el mismo que tuvo que dimitir de TV3 por la escasa cobertura que la cadena de la Generalitat dio la noche del asesinato, a manos de este grupo terrorista, de Ernest Lluch.

Josep Maria Torrent era el director de informativos de TV3 en ese momento. Tal y como recogió el diario El País “el sindicato CC OO también se sumó a las críticas realizadas el miércoles por el Sindicato de Periodistas de Cataluña (SPC) al modo en que TV-3 abordó el atentado y, al igual que el SPC, responsabilizó a Torrent de la nefasta cobertura”.

“Hay que destacar”, enfatiza CC OO en una nota, ‘que por decisión de la dirección de informativos no se envió una unidad de enlaces móviles al lugar de los hechos, pese a que los trabajadores y recursos técnicos necesarios se encontraban disponibles y en espera de recibir instrucciones'”.

Es solo una curiosidad, pero no deja de ser interesante el paralelismo con el elucubra este periodista entre el “relato” creado por el “Estado” hacia ETA y los CDR.

Y en cambio no le interesó tanto cubrir adecuadamente, tal y como denunciaron los sindicatos en su momento, un grave crimen de esta banda en el centro de Barcelona con un ex ministro socialista como víctima cuando era un alto cargo de la televisión más importante de Cataluña. Es legítimo, pero es chocante.

 

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