Constitución española de 1978: ni reforma fraudulenta ni derogación de facto

Entiendo que los separatistas ibéricos, en especial los catalanes, nunca han tenido intención de cumplir ni han cumplido la Constitución oficial y formalmente vigente, todavía hoy, en todas las instituciones y todos los territorios del Estado español.

La juraron y perjuraron en un primer momento (1978) con el propósito deliberado y oculto -después, progresivamente manifiesto- de utilizarla como marco legal inclusivo y medio político para acceder a su meta final: una Cataluña fuerte y unida (¡financiada por el Estado opresor!), a la vez  dentro y fuera pero siempre por encima de España, una España reducida en última instancia a una amalgama de territorios sin estructuras de Estado y, por supuesto, sin gobierno unitario propio.

Esa es, en mi opinión, la independencia que quieren y persiguen para Cataluña y, cómo no, para España.

No es probable que consigan su objetivo, pero, si les dejamos que sigan adelante con su plan y sus múltiples traiciones, es más que probable que terminen hundiendo a España, Cataluña incluida, en el caos socio-político y, a partir de él, en una ruina económica sin precedentes por su profundidad y amplitud.

Ante semejante panorama, entiendo que España necesita con carácter urgente y perentorio  políticos y ciudadanos que, prescindiendo de adscripciones ideológicas, cobren conciencia de la gravedad de la situación y actúen de manera unitaria y decidida en defensa de la sociedad española en su conjunto.

Así, pues, en nombre del Estado de derecho, ni reforma fraudulenta ni derogación de facto de la Constitución vigente sino cumplimiento fiel de la Ley.   


ElCatalán.es ha iniciado una campaña de crowdfunding para editar un libro dedicado a analizar y denunciar el adoctrinamiento escolar en los centros educativos en Cataluña. Los interesados en ayudar económicamente para poder sacar adelante este proyecto pueden hacerlo en este enlace.

Los partidos secesionistas han decidido que las escuelas catalanas no han de ser centros de educación, sino de adoctrinamiento escolar, en el que crear futuros votantes de la República catalana que ansían crear. Para eso no dudan en intentar utilizar las aulas para sus fines.

Este libro hablará con profesores, padres de alumnos y miembros de entidades cívicas constitucionalistas para denunciar la manipulación de la Generalitat en el ámbito escolar.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo