El clamor por Tabarnia se extiende por las redes sociales como respuesta al desafío separatista

El apoyo a la creación de ‘Tabarnia’, está haciendo furor en las redes. Tabarnia sería un ente territorial formado básicamente por Barcelona, su área metropolitana y la franja de terreno que la une con Tarragona.

Sería, según la asociación Barcelona is not Catalonia, promotora de la idea, “la Cataluña industrial, próspera y bilingüe contraria al separatismo que lucha sin conseguirlo por un trato fiscal justo contra el gobierno de la Generalitat”.

Este colectivo defiende que “la forma jurídica para ejercer dicha gestión” sería una comunidad autónoma independiente, posibilidad que permite la Constitución española, porque el objetivo de sus promotores es que Tabarnia siga formando parte de España ante el desafío secesionista.

En las redes han aparecido memes e imágenes jugando con la idea de Tabarnia.

En Facebook un constitucionalista ha hecho la siguiente reflexión, muy interesante para entender la utilidad de la idea de Tabarnia_

“Ando muy escaso de tiempo y no me voy a extender sobre este jugoso tema tabarnés que encierra un poderoso mensaje y que daría pie a un rosario de reflexiones.

Solo diré que hace más de un mes estuve departiendo con un antiguo alcalde del PNV de un pueblo de Vizcaya. Hablando de política (lo que se puede hacer con él dado su carácter cordial, cariñoso y prudente) me dijo que no se planteaban (todavía) como escenario posible la independencia de Euskadi. Pensando que lo fundamentaría en razones económicas o internacionales, le pregunté el porqué, y me sorprendió con una breve sentencia que dejó zanjada la conversación en ese punto: “Álava se iría”. Teniendo en cuenta que en Álava el nacionalismo supera en apoyo electoral a los partidos de ámbito nacional pero no está tan arraigado en la conciencia colectiva, el ex-alcalde intuía que en ese territorio había una fractura social que obstaculizaba el sueño independentista, y que generaba en su partido un impulso inhibitorio.

Si en alguna cosa reside el poderoso potencial de la caricaturesca idea de Tabarnia es en materializar en un símbolo (con fuerza gráfica: un nombre, un territorio, una bandera) ese mensaje de que la parte demográfica y económicamente más importante de Cataluña no acompañaría a los tractores carlistas en su viaje al abismo.

Tabarnia se inscribe en la línea evolutiva de la resistencia democrática en Cataluña. En un primer momento no había oposición visible al nacionalismo; después ésta emergió en multitudinarias manifestaciones y actos; el 21-D se formalizó en los resultados de las elecciones. La última aportación sería la de dotar simbólicamente de entidad territorial a ese movimiento a través de la noción de Tabarnia.

Una caricatura es una representación deformada de la realidad en la que se destacan, exagerándolos, aquellos rasgos más distintivos, sin que por ello se deje de reconocer el objeto caricaturizado. Pues ahí reside la fuerza de Tabarnia, una propuesta descabellada que sirve, no obstante, para hacer evidente la existencia de una población urbana, cosmopolita, conectada con el mundo, con un sistema económico del siglo XXI, asentada territorialmente en las provincias de Barcelona y Tarragona, que se resiste a ser arrastrada por un proyecto reaccionario de separación.

Y su poderoso potencial es la posibilidad de generar en el bloque independentista la intuición que tenía mi amigo, el ex-alcalde del PNV: que el proyecto de independencia es inviable mientras haya consciencia de que una parte -además imprescindible- de Cataluña está dispuesta a quedarse en España aunque sea a través de fórmulas aparentemente disparatadas.

Quizás con Tabarnia se ha alumbrado una ocurrencia con mucha más eficacia psicológica que todas las invocaciones legales hechas hasta ahora”.

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