Barcelona, el mar, la navegación y los mentecatos

La alcaldesa de Barcelona ha propuesto algo así como dotar al monumento a Cristóbal Colón de un espacio de información crítica con el personaje aprovechando que el antirracismo de salón pasa por Las Ramblas. Ha sido secundada por otras lumbreras de Podemos, CUP y ERC.

Barcelona se lleva mal con el mar o al menos así lo evidencia algunos de los responsables de la Ciudad Condal.

Una ciudad costera que tenía hace años multitud de edificaciones portuarias que hacía imposible ver el mar cuando estabas a escasos cien metros del agua. En 1992 y 2004 mejoró bastante la situación, pero se desperdició ahondar en la recuperación de la estima por el mar y su disfrute.

El alcalde Pascual Maragall, y destacadamente luego Joan Clos, navegante a vela, y un grupo de ciudadanos y entidades como Barcelona fes-te a la mar[1] lo intentaron y se hizo posible la creación posterior del Consorcio El Far. Se recuperaron trabajos y oficios y fruto de ello hay programas de acercamiento al mar, a la vela tradicional o latina, recuperación de embarcaciones tradicionales como los Far de Formentera, Cabrera, Barceloneta y, destacadamente, el Far de Barcelona, que sirvieron de “bautismo marítimo” a muchos escolares de la ciudad.

También en la escuela de oficios se realizó una muy interesante colección de maquetas que representaban las diferentes embarcaciones tradicionales de trabajo del litoral de Cataluña. [2] Y, sobre todo, impulsado por quien fue su presidente durante años en la segunda etapa del consorcio, Andor Serra, la creación de la Barcelona World Race.

Pero estos intentos han sucumbido a esta manía de Barcelona contra su normal relación con el mar. Un poco de memoria:

En 1990 la banda terrorista independentista catalana Terra Lliure incendió la réplica de la Carabela Santa María, de gran atractivo en las visitas de turistas a Barcelona y quedó tan dañada que la Diputación y el Museo Marítimo decidieron hundirla en las costa norte de Barcelona.

Cualquiera que haya navegado a vela sabe muy bien que, en las condiciones en que se hizo a finales del siglo XV, era una inmensa proeza, una gran hazaña. Sobre la importancia del descubrimiento geográfico, el más importante de la historia de la navegación, y cómo se pergeñó, vale la pena buscar la bibliografía de autores como Marisa Azuara. Si la leen, en el ayuntamiento se avergonzarían de sus propuestas y con un poco de dignidad, rectificarían.

El Museo Marítimo de Barcelona es el más importante edificio existente dedicado en el medievo y, posteriormente, a la construcción de barcos. De una enorme belleza, nunca ha gozado de la buena promoción que merecería por continente y contenido. El proyecto de remodelación del museo va viendo como pasan los años y no se ejecuta. A ello ha ayudado una incapaz dirección de la institución en los últimos veinte años, bastante mejorable por ser amables.

Fue el Museo Marítimo quien abordó la recuperación de un pailebot, el actual Santa Eulalia, que recuperó su inicial aparejo con tres mástiles con tan escasa profesionalidad que nadie en su sano juicio saldría con él a navegar con todo el velamen izado. Es una maqueta a escala 1/1 que se puede visitar, pero no disfrutar navegando.

La desaparición del Consorcio El Far ha sido una pérdida importante para la ciudad y fruto del desinterés o inquina de Convergencia cuando llegó al Ayuntamiento de Barcelona y lo consideraron “obra de socialistas” y por tanto Trías y su equipo, destacando Maite Fandos, se pusieron manos a la obra para destruirla. Los sucesores no han enmendado el estropicio.

La Barcelona World Race, única regata de vuelta al mundo sin escalas, que llevaba el nombre de una ciudad desde donde salía y regresaba, fue eliminada por la misma razón que se cerró el Consorcio El Far. Por venganza política de unos miserables. Barcelona, con tres ediciones se situó en la elite mundial de navegación oceánica, navegantes, expertos en logística, meteorólogos, constructores, diseñadores, estudiantes de náutica, dietistas, médicos del deporte, perdieron una herramienta capital. Barcelona daba la espalda al mar una vez más.

En lugar de plantearse bobadas sobre el monumento a Colón, unas simples sugerencias: promocionen el Museo Marítimo, cuiden de la mejor exhibición de sus colecciones, recuperen el Far de Barcelona, embarcación que sí navega y debería ser insignia de la ciudad y embajadora en viajes de cortesía. Lo propuse cuando firmé, como segundo y último presidente de Barcelona fes-te a la mar, su traspaso de bienes, equipamientos y archivos al Consorcio El Far. Y nadie hizo caso entonces y todo sigue igual.

Parece que la política municipal, en su cortedad de comprensión del mar, tendría acomodo en un monumento de cartón piedra reciclable, anclado con una boya sobre los restos de la carabela Santa María. Allí los mentecatos podrían lucir abrazados a una maqueta flotante de un monumento al insigne Cristóbal Colón.

Jose Luis Vergara. Junio 2020

(Jose Luis Vergara fue, después de Jordi Sales, el segundo presidente de “Barcelona fes-te a la mar” hasta su desaparición e integración pactada de su patrimonio, en el Consorcio El Far)

[1] Impulsada por Jordi Sales y un grupo de amigos entre los que me encontraba, Barcelona fes-te a la mar reivindicaba, con propuestas creativas el reencuentro de Barcelona con el mar, con sus trabajos y con la navegación en una iniciativa cultural y formativa y divulgativa.

[2] Cataluña no conservó ninguna embarcación tradicional y las actuales activas provienen generalmente de Baleares.

(NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).


‘Equidistantes exquisitos’ es el último libro de Antonio Robles, un ensayo que constituye, en palabras del economista Félix Ovejero, “un inventario del paisaje humano que allanó el camino a la locura nacionalista”. Cuenta con un prólogo del dramaturgo Albert Boadella. El PVP del libro es de 17 euros. Si desean pagar por tarjeta o paypal pueden hacerlo en este enlace del módulo de pago. Sigan los siguientes pasos: Pongan en el recuadro en blanco ("donaré”) el importe correspondiente al número de ejemplares que deseen (17 euros, si quieren uno; 34 euros, si quieren dos, y así sucesivamente). Pongan solo el número, no pongan la palabra “euros”. Sin añadir nada más hagan clic en el botón "donar". A continuación, le saldrá otra pantalla en la que le pedirán datos y pongan en el recuadro "información adicional" la siguiente información: "Libro Robles" y su dirección, código postal y un correo electrónico válido. Ha de escoger si quiere pagar por tarjeta de crédito o por paypal. Y luego dele a "realizar el pedido". Otra forma de adquirir el libro es escribiendo un correo a [email protected] y se les informará de otras formas de pago. El libro tardará unos 15 días, debido a la reducción del servicio de Correos. Si tienen dudas escriban al correo antes indicado.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre Protección de Datos

  • Responsable: SERGIO FIDALGO.
  • Fin del tratamiento: Mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.
  • Legitimación: El consentimiento del usuario.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
  • Contacto: [email protected].
  • Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en Política de Privacidad.