El sábado un grupo de violentos apuñalaron a una persona en L’Hospitalet, en el metro de Bellvitge. Un intento de crimen en plena tarde, ante las cámaras del transporte público. Y es que el salvajismo de la delincuencia que Ada Colau provocó en Barcelona con sus políticas de inseguridad durante sus ocho años de mandato se han contagiado en los últimos meses al resto de Cataluña. La ex alcaldesa ya no está en su cargo, pero sus efectos se siguen notando.
El pasado jueves el dueño de un bar en la localidad barcelonesa de Montcada i Reixac falleció al recibir un botellazo en la cabeza. Y los Mossos d’Esquadra desarticularon la semana pasada una banda en Badalona (Barcelona) que se dedicaban al tráfico de golosinas y chocolatinas a las que inyectaban cannabis. Se hizo viral la imagen de marcas muy conocidas de este tipo de productos que contenían derivados de la marihuana.
Hace unos días también se produjo un robo muy violento a una persona mayor en silla de ruedas, en la localidad barcelonesa de Cornellà de Llobregat, para robarle una cadena de oro que llevaba en el cuello. Dos jóvenes de 20 y 26 año se la arrancaron a las once de la mañana. Fueron detenidos al ser identificados por las cámaras de seguridad de la zona y tras ser puestos a disposición judicial fueron puestos en libertad.
También un hombre fue disparado en la cabeza por un pistolero en el barrio de La Mina, en Sant Adrià del Besós (Barcelona). Fue hace unos quince días, el agredido fue ingresado y estuvo grave, pero no falleció. Presuntament fue un ajuste de cuentas. Y en Igualada (Barcelona) los Mossos detuvieron a tres hombres, de nacionalidad dominicana, por cultivar toneladas de marihuana en cinco naves. Intentaron huir por el tejado y los policías usaron drones para detenerlos.
Este mismo fin de semana han ocurrido otros dos hechos trágicos: un joven ha apuñalado a otro en el cuello con una botella rota en la localidad tarraconense de Salou. Y, también en la provincia de Tarragona, un magrebí – que ha sido detenido – presuntamente ha apuñalado a dos personas en Calafell, y una de ellas ha muerto.
Estos son solo algunos de las docenas de ejemplos de como Cataluña se está convirtiendo, siguiendo el ejemplo de Barcelona, en una tierra sin ley en la que la delincuencia se extiende ante una situación política deteriorada a causa del proceso separatista y de unos gobernantes más preocupados en la «desobediencia» que en gestionar la comunidad autónoma.
Recordemos que según cifras oficiales del Ministerio del Interior Cataluña es la comunidad autónoma líder en ocupaciones, con cerca del 40% del conjunto de ocupaciones en todo el país en el 2023. En ese mismo año los asesinatos y homicidios consumados subieron un 12,7%, los delitos contra la libertad sexual aumentaron un 20,6%, y las violaciones (agresiones sexuales con penetración) lo hicieron en un 34%
El contagio es evidente. Y es que la inseguridad es la principal preocupación para el 27,2% de los encuestados en último barómetro municipal de Barcelona, hecho público hace unas semanas. Los datos de la Junta de Seguridad de la ciudad señalaron que los delitos denunciados en 2023 aumentaron 8,6% respecto a 2022. En total, se registraron 209.805. Ese mismo año las agresiones sexuales aumentaron un 24,5%. La decadencia en materia de seguridad que vivió Barcelona durante los años de mandato de Ada Colau no ha sido revertida por el alcalde Collboni.
RUEGO: Le pedimos urgentemente ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas, queremos seguir defendiendo una Cataluña leal a España y que aporte al proyecto común de todos los españoles. Si pueden les rogamos nos hagan una aportación económica sea 5, 10, 20, 50 euros o lo que deseen: hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















