Hace tiempo que Banco Santander cogió el testigo para abanderar una apuesta firme en favor de la economía sostenible y ayudar en la lucha contra el cambio climático. En 2019 se marcó una ambiciosa y detallada hoja de ruta, con retos concretos en materia de medioambiente y con la vista puesta en alcanzar las cero emisiones netas en todo el grupo en 2050, para apoyar los objetivos del Acuerdo de París. Desde entonces, ya ha conseguido muchas de las metas fijadas. “Seguimos integrando una banca responsable en nuestro día a día. Nuestra estrategia de ESG es clara y está respaldada por una sólida gobernanza, ayudándonos a aprovechar las fortalezas de nuestro negocio para hacer frente a los grandes desafíos globales, y a generar beneficios con impacto social”, ha señalado Ana Botín, presidenta de la entidad financiera.
El banco logró en 2020 ser neutro en carbono en sus propias operaciones. Un año más tarde, en 2021, eliminó los plásticos innecesarios de un solo uso en todos sus edificios corporativos. Y también avanza en su compromiso de que, para 2025, el 100% de la electricidad que se utilice en todos los edificios del banco proceda de fuentes renovables: a finales del año pasado, este porcentaje alcanzaba ya el 88%. En este aspecto, una de las últimas iniciativas ha sido la instalación de 20.000 placas solares fotovoltaicas en la sede corporativa de Boadilla del Monte (Madrid) y otros edificios del grupo en España.
En lo que se refiere a la financiación de proyectos verdes, Banco Santander también está muy cerca de alcanzar sus objetivos: movilizar 120.000 millones de euros en el periodo 219-2015, cifra que elevará hasta los 200.000 millones en 2030. Al cierre del pasado mes de marzo, había respaldado proyectos sostenibles por importe de 96.226 millones. Los proyectos de energías renovables apoyados han creado suficiente energía para abastecer a una ciudad tres veces mayor que Londres, “lo que demuestra las oportunidades de la transición verde”, explican desde el banco.
Entre las iniciativas locales, el banco ha participado en España durante el primer trimestre en la colocación de un bono sostenible por 1.000 millones de euros. En paralelo, sigue estableciendo alianzas con instituciones públicas y gobiernos locales para contribuir en la lucha contra el cambio climático. Por ejemplo, colabora con la Comunidad Valenciana para la plantación de 5.000 árboles y también en otras comunidades autónomas como Extremadura, Galicia o Asturias para la reforestación de sus bosques. En Portugal, coopera con el Fondo de Inversiones Europeo (EIF) para la provisión de 250 millones de financiación a pymes locales con el objetivo de que sus negocios sean más sostenibles.
Fuera de nuestro país, el grupo ha estado presente en la emisión de diferentes bonos verdes en México para las empresas de Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA) y Fibra Uno (FUNO). En Brasil, forma parte de la iniciativa de IFACC (Innovative Finance for the Amazon, Cerrado and Chaco) para acelerar la movilización de crédito e inversión para la producción de carne y soja en esas regiones y ha alcanzado su objetivo de utilizar energía 100% renovable, que inicialmente estaba previsto para 2025. Y en Argentina, ha llegado a un acuerdo con YPF Solar para proveer y financiar la compra de equipos de eficiencia energética para pymes, empresas y particulares que incluye equipamientos de energía solar, soluciones de almacenamiento de energía eléctrica y de autogeneración renovable.
Al mismo tiempo, la entidad está ampliando su oferta de productos verdes, con hipotecas, préstamos para la compra de coches o reformas, fondos de inversión y planes de pensiones. También comercializa préstamos para la agricultura baja en carbono y la compra de maquinaria responsable con el medioambiente; la financiación de promociones inmobiliarias con elevadas certificaciones de eficiencia energética; o un leasing fotovoltaico para la instalación de soluciones de autoconsumo tanto para particulares como para empresas. Solo en 2022 financió más de 150.000 vehículos eléctricos con un volumen cerca de 4.800 millones de euros.
El reciclaje de las tarjetas de débito y crédito caducadas en los cajeros automáticos es otra de sus propuestas. Estos “plásticos” pasan directamente a un proceso de reciclado en el que se reutilizarán para la fabricación de distintos elementos de mobiliario urbano, como bancos o papeleras. En 2021, Banco Santander anunció el lanzamiento de las nuevas tarjetas sostenibles One Europe con el objetivo de que en 2025 todas las tarjetas en Europa estén fabricadas con materiales sostenibles. Con ello, se evitará la emisión de más de 1.000 toneladas de CO2 anuales y se reducirá el uso de plástico en 60 toneladas cada año. Además, la energía de los proyectos renovables greenfield que ha financiado o asesorado el banco equivale a suficiente capacidad instalada para generar electricidad a 10,1 millones de hogares y evitar 152 millones de toneladas de emisiones de CO2 durante la vida útil de los proyectos.
El pasado año, el grupo bancario también creó la plataforma Santander Green Investment para adquirir e invertir en proyectos de energías renovables que se encuentran en fase de desarrollo y construcción. Y, en Brasil, adquirió el 80% de la consultora ESG WayCarbon para seguir apoyando a los clientes en su transición energética.
Todas estas acciones le han valido varios reconocimientos en el primer trimestre de 2023. Entre ellos, ha sido incluida en el Sustainability Yearbook 2023 de S&P, destacando entre el 5% de compañías más sostenibles; en Portugal, el Santander ha vuelto a ser elegido como el “Banco Más Responsable”, de acuerdo con el ranking elaborado por Merco ESG Responsibility 2022; en México, forma parte por tercer año consecutivo en el S&P Sustainability Yearbook 2023 por el progreso en ASG; y en Brasil, es el decimotercer año que figura en el B3’s Corporate Sustainability Index (ISE B3) y en el índice de carbono eficiente (ICO2 B3).
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