Albert Soler, que ayer presentó en Barcelona su último libro, ‘Puigdemont, el regreso del Vivales’ (Sagesse), aprovechó la ocasión para cumplir uno de sus grandes anhelos, como gran ‘admirador’ que es del prófugo de Waterloo, al que le debe algunas de sus mejores columnas periodísticas.
Este columnista de referencia de la prensa catalana se acercó a la sede que los eurodiputados Carles Puigdemont, Antoni Comín y Clara Ponsatí tiene en Barcelona, en el barrio del Born. Miró desde fuera sus instalaciones, pero al mediodía estaba cerrado y no pudo llevar una cazuela de mejillones de un magnífico restaurante cercano para el prófugo de Waterloo.
A la espera de ese deseado encuentro entre Soler y Puigdemont, siempre quedará el magnífico libro que ha publicado este periodista con los mejores artículos salidos de su pluma con el prófugo de Waterloo como protagonista. La presentación de ayer reunió a más de 150 personas, siendo los ponentes Alfonso de Villalonga, Ramón de España, Víctor Amela y Soler.
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