40 libros para una Barcelona plural: ‘¡Menuda tropa!’, de Joaquín Luna

Joaquín Luna, con su libro

Joaquín Luna se ha convertido, a su pesar, en uno de los articulistas de La Vanguardia a los que el separatismo oficial considera ‘malos catalanes’ o ‘unionistas de guardia’. Y menos mal que se dedica, sobre todo, al columnismo costumbrista, con la relación hombre-mujer, sobre todo si ambos son divorciados, como telón de fondo.

Por eso es más necesario que nunca que se sumerjan en la lectura de “¡Menuda tropa! Aventuras y desventuras de un periodista divorciado” (Ed. Península). Porque descubrirán que por encima del Luna que habla de los excesos del ‘procés’, de sus andanzas como divorciado oficial, o como aficionado a los buenos manteles o al fútbol, hay un redactor como la copa de un pino.

En esta obra descubrimos, como en el caso de otro libro que comentamos en esta sección, las memorias de José Martí Gómez (‘El oficio más hermoso del mundo’), un periodismo que ya no existe, el de las viejas redacciones barcelonesas llenas de humo, vasos de whisky al lado de las máquinas de escribir y mucho redactor más pendiente del pulso de la calle que de llenar columnas y columnas de texto.

Ese prototipo de periodista barcelonés que recordaba a los retratados en las películas norteamericanas estilo ‘Primera plana’, pendenciero, con cierta tendencia al alcoholismo pero siempre dispuesto a darlo todo por una buena historia se ha transmutado en los que en la actualidad llenamos diarios digitales, produciendo textos como si fuéramos churreros, pisando la calle lo justo, y con un toque más funcionarial que canalla.

Luna nos descubre un periodismo que dominó Barcelona durante décadas, pero que prácticamente ha dejado de existir. Pero no solo eso, como corresponsal de La Vanguardia tuvo la oportunidad de demostrar su barcelonidad y su barcelonismo (lástima, a Luna solo le faltaba ser aficionado del RCD Espanyol para ser casi perfecto) por medio mundo.

La Vanguardia ha sido, es y, posiblemente, será el gran diario de referencia de Barcelona. Y Luna es un prototipo de este medio de comunicación que ha sobrevivido cerca de ciento cuarenta años, con un periodismo que intenta contentar a un público amplio, de ahí su tendencia a evitar el conflicto y el sensacionalismo y al uso de cierto tono pausado en las informaciones. Y, además, porque esto lo digo yo, no el autor del libro, a navegar a veces entre tres aguas.

Es un diario biempensante, como las amplias capas medias que han hecho sobrevivir al diario de los Godó a todo tipo de regímenes políticos. Y Luna retrata perfectamente lo que ha se convertido en el lema profesional del medio, basado en el anuncio que un secretario le hizo saber a cierto dirigente político: “Señor, le esperan unos periodistas y un caballero de La Vanguardia”.

Luna nos relata cómo pasó de ser un periodista experto en información internacional, primero como corresponsal en tres continentes y luego como responsable de esta sección en el diario, a ser un columnista todoterreno, que lo mismo pública un artículo en la página noble de opinión, que en la sección de deportes.

Porque Don Joaquín es como Don Andrés Iniesta, hasta su huida al fútbol japonés: un jugador de un solo club. Solo que mientras el de Fuentealbilla ha dejado el Barça por un equipo menor de una liga aún menor, no me imagino a Luna, que comenzó y sigue en La Vanguardia, retirándose para escribir sus últimas líneas en alguna gacetilla de supermercado. Por muy bien que paguen.

‘¡Menuda tropa!’ es el relato de los periodistas de la generación de Luna, los que vivieron la transición de los grandes talleres de linotipia y fotomontaje que poblaban barrios como el del Poble Nou, a la de la nube y las redes sociales. Los que tuvieron la fortuna de poder hacer periodismo de verdad, y no el que consiste en recoger las declaraciones del político o del famoso de turno en su perfil de Twitter o Facebook. Pero no es solo un ejercicio de nostalgia. Es de reivindicación de cierta manera de ejercer el periodismo. Disfrútenlo.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo