Víctor Martí es regidor del Partido Popular en el Ayuntamiento de Barcelona y forma parte del equipo de Daniel Sirera. Fue presidente de Universitaris per Europa y consejero de Distrito de Sarrià-Sant Gervasi.
¿Cómo definiría la política social del gobierno Collboni?
La política social de Collboni es una política continuista de la que venía ejerciendo como socio de Colau en el anterior mandato, no ha sabido cortar el cordón umbilical que le unía a Colau. Este gobierno no está siendo capaz de dar una respuesta rápida y adecuada a la actual situación de vulnerabilidad en la que viven muchos barceloneses, muy especialmente, en algunos barrios de la ciudad.
¿Cuáles son las principales carencias de la política social en Barcelona?
Muchos barceloneses que se sienten desatendidos. Hace falta que la atención social sea más rápida y eficaz, menos burocrática y más próxima a los ciudadanos. Nos encontramos con listas de espera para atención domiciliaria, listas de espera en la adjudicación de pisos de emergencia social y así un largo etcétera. Un par de datos, actualmente en Barcelona hay 1.384 personas, según la fundación Arrels, que duermen en la calle o este curso 3.656 niños se han quedado sin plaza pública en las guarderías municipales, muchos de ellos son familias con muy bajos ingresos.
¿Qué propone el PP?
El PP propone una política social que sitúe a las personas en el centro de atención. Barcelona tiene un presupuesto de 3.800 millones de euros, las políticas sociales han de ser la prioridad. La clave está en hacer políticas de vivienda acertadas, muchas personas están en el umbral de la pobreza porque la vivienda le supone destinar casi todos sus ingresos o directamente no tienen posibilidad de acceder a la vivienda. También son claves las políticas de formación e inserción laboral, ahí Barcelona activa tiene un papel importante. Así por ejemplo personas sin hogar podrían recibir formación en jardinería para incorporarse posteriormente a Parcs i Jardins.

La seguridad en Barcelona
¿La marginación social facilita la falta de seguridad en Barcelona?
No dudamos que puedan existir situaciones puntuales en las que la marginación social relacionada con la falta de oportunidades laborales y económicas vaya ligada a la inseguridad. Nosotros apostamos por la intervención desde el ámbito social. Pero no nos podemos engañar: el gran problema de Barcelona, el incivismo y la inseguridad, va ligado a la tolerancia y a la ineficacia de los gobiernos municipales dirigidos por Ada Colau. Se ha creado una cierta imagen de que en Barcelona vale todo y hay una permisividad total.
¿Los guardias urbanos se sienten respaldados por el gobierno municipal?
Radicalmente no. Quienes suelen estar en la picota son las fuerzas de seguridad y no los delincuentes cuando debería ser totalmente al revés. Esa es una de las herencias recibidas de los gobiernos de Ada Colau. Hay que recordar que el Ayuntamiento de Barcelona dejó de personarse en aquellos casos de disturbios y daños, en muchos de los cuales hubo agresiones a miembros de la Guardia Urbana. Cuando se cuestiona, como ya ha pasado, la propia existencia de la policía y sus métodos, sucede lo que está ocurriendo en Barcelona, somos la ciudad europea, tras Bruselas, donde se cometen más delitos.
¿Qué propone el PP en materia de seguridad ciudadana?
Entre otras medidas pedimos el redimensionamiento real de las plantillas de la Guardia Urbana y Mossos d’Esquadra en la Ciudad de Barcelona. Actualmente existe un déficit de efectivos. También la creación de una comisión que eleve a las Cortes Generales una propuesta legislativa para modificar la reincidencia y multireincidencia. En Barcelona 526 personas acumulan más de 6.000 delitos, se les detiene y a las pocas horas vuelven a estar en la calle. Otras medidas serían la lucha contra el vandalismo y el incivismo porque muchas veces son el paso previo al delito y la presencia estática de vigilantes privados y patrullas mixtas en la red del Metro, uno de los lugares donde más delitos se cometen.
La política cultural de Barcelona
¿La política cultural de Collboni llega a los barceloneses, o es una política de escaparate?
Nuestra propuesta en materia cultural parte de una premisa: el Ayuntamiento ha de garantizar que los promotores y artistas puedan realizar sus creaciones libremente y en unas condiciones dignas. Teledirigir la creación artística desde el poder mediante subvenciones acaba siendo patrimonio de unos pocos. Eso hay que evitarlo. Las iniciativas y actividades culturales tienen que ir destinadas y ser del agrado de la mayor parte de los ciudadanos. Poca gente entiende que el último Belén de la Plaza Sant Jaume costara más de 100.000€.
¿Respeta Collboni a los barceloneses que son castellanoparlantes?
No lo que debería, mucha información y cartelería del Ayuntamiento sigue dejando de lado el castellano. Collboni ha llegado a un pacto con ERC y mucho me temo que seguirá por la misma senda o peor. Institucionalmente el catalán es el único idioma que se emplea en el Ayuntamiento, hay una cosa que me sigue llamando mucho la atención, en un acto, en una comisión o incluso en el pleno, se realizan las intervenciones o los debates en catalán y una vez terminan, muchas personas cambian de idioma y se relacionan en castellano.
¿Por qué el gobierno municipal excluye el castellano de buena parte de sus comunicaciones con los ciudadanos y de la cartelería?
Es una de las situaciones más paradójicas que se dan actualmente. El Ayuntamiento cuelga en los portales unos carteles anunciando los diferentes órganos de participación en los que pueden asistir y participar los vecinos. En algunos barrios, además de estar en catalán, se traducen al urdú o al árabe. El motivo es que se quiere ampliar la participación en esos órganos a los nacionales de los países que hablan esas lenguas. Sin embargo, no se hace con el español, lo que es totalmente contradictorio, puesto que la población de origen extranjero más numerosa es la hispanoparlante.
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