El feminismo es un movimiento político y social de impulso a la mujer en derechos y libertades. Este movimiento se inició en el siglo XVIII y se extinguió en los años 80. A partir de aquí nace un concepto neofeminista que criminaliza la sexualidad masculina, estigmatiza a la mujer femenina, fomenta la misandria y promueve el separatismo de “género”. En la primera y segunda ola (feminismo) se conquistan los derechos jurídicos, educativos y laborales alcanzando la igualdad de trato entre hombres y mujeres. En la tercera y cuarta ola (neofeminismo) se recupera la teoría de la lucha de clases de Marx y Friedrich y se substituye por la “lucha de sexos”. Esta ideología de la confrontación por razón de sexo tiene dos claros perdedores: el hombre y la mujer; sólo gana el poder político que además cuenta con todo un tejido de ingeniería social y mediática, financiada con miles de millones del erario público, que nos taladran a pleno rendimiento con sus dogmas para que penetren en nuestro hipocampo.
Hoy, 25 de noviembre, es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Hoy es uno de esos días en que el falso progresismo occidental hace gala de su hipocresía en nombre del feminismo. Porque no hay mayor violencia contra las mujeres que la que se está ejerciendo desde las instituciones.
Comencemos por el relato. Dicen que somos personas vulnerables e incapaces de alcanzar nuestros objetivos y que por ello necesitamos todo un surtido de ayudas y cuotas de entrepierna que el poder político pone a nuestra disposición para alcanzar la “plena igualdad”; como si ser mujer fuera una minusvalía. Analízalo, porque no hay nada más machista que el neofeminismo que padecemos.
Sigamos con la ley del «solo sí es sí”, aprobada contra los criterios de los juristas que ya advirtieron de la perversión de la misma. La Ley Orgánica 10/2022 de Garantía Integral de Libertad Sexual unifica los delitos de abuso y agresión en un tipo delictivo, es decir, se rebajan las penas a violadores, pederastas y agresores sexuales que no han dudado en solicitar revisiones de sus sentencias. Más de 2.000 depredadores sexuales ya se han beneficiado de la ley estrella de Igualdad y cientos de ellos gozan de libertad. ¿Así protegen a las mujeres las del chiringuito morado?
Hablemos de la ley trans, diseñada para borrar definitivamente a las mujeres. Una ley cruel que pone en riesgo la integridad física y mental de los niños y adolescentes sometidos a bloqueadores de la pubertad y operaciones quirúrgicas. Una ley que borra el sexo biológico y lo transforma en una percepción; en un constructo social. Una ley que permite que hombres que se autoperciben mujeres hagan uso de los lugares reservados para nosotras, compitan en categorías deportivas femeninas y participen en todos los ámbitos de la sociedad en nuestro nombre. Es decir, la lucha incansable de nuestras abuelas para que hoy tengamos presencia en el espacio público ha sido relevada por el experimento de género.
Vayamos a la “violencia de género”. Hablemos con propiedad. El género es un constructo social y no una realidad biológica. Las personas tienen sexo: el masculino y el femenino, por lo tanto, partimos de un concepto puramente ideológico. Nos cuentan que la “violencia de género” es la que ejerce el hombre contra su pareja mujer pero, sorprendentemente, quedan excluidas de la norma las mujeres homosexuales. ¿Por qué? ¿Será porque está ideada para castigar al varón y no para protegernos? Por otro lado, ¿hay algún estudio que concluya que esas violencias tengan una motivación machista? ¿Por qué no se hace un análisis de todos los factores? Voy a hablaros de números. La partida presupuestaria que el gobierno municipal de Terrassa invierte a este asunto es de 562.000 euros: el 90% va a sueldos y un 10% a campañas de publicidad. Entonces, ¿cuánto llega a las víctimas? Fácil. Ni un solo céntimo.
Veamos los datos. Según un Informe Sobre Delitos contra la Libertad Sexual publicado por el Ministerio del Interior desde 2016, las agresiones sexuales han aumentado un 140% . La Conselleria de Justícia va más allá y desvela que el 91% de los condenados en Cataluña por violación son extranjeros. ¿Alguien puede explicarnos por qué se invierten miles de millones en los chiringuitos morados y la violencia sexual contra las mujeres no deja de aumentar? ¿Se está estudiando el origen de este incremento? ¿La realidad es xenófoba?
Y qué decir del islamismo, una ideología político religiosa, perfectamente implantada en cientos de barrios de nuestros municipios y que de manera hipócrita abraza el wokismo, en la cual las mujeres son invisibilizadas bajo trapos negros y obligadas a caminar por detrás de los hombres. Son sometidas a contraer matrimonios forzosamente, pactados entre familias, y asesinadas bajo el código de honor islámico si se atreven a oponerse. Lo vemos en las Repúblicas Islámicas de Irán, Pakistán o Mauritania donde el valor de una mujer es reducido a la nada. El régimen talibán de Afganistán, además, impide a las mujeres el acceso a la educación y al mercado laboral. Tampoco les permiten salir a la calle si no van acompañadas por un hombre de parentesco cercano como padre, hermano o marido y deben cumplir estrictamente el código de vestimenta islámico cubriéndose de pies a cabeza. Dentro de sus casas no pueden, ni siquiera, asomarse a las ventanas (se considera una exhibición y una provocación castigada severamente) y la nueva ley de moralidad, que endurece todavía más la represión contra las mujeres, prohíbe el sonido de sus voces en los espacios públicos para evitar despertar instintos primitivos en los varones. ¿A cuántas vividoras de los chiringuitos morados han visto enseñando las tetas manifestándose en esos países para defender los derechos de las mujeres y la plena igualdad?
El neofeminismo hipócrita y radical no nos defiende. Han hecho un negocio muy rentable a costa del dolor y el sufrimiento de muchas mujeres. Han aniquilado nuestros derechos en favor de colectivos minoritarios y olvidado por completo la conexión intrínseca que tenemos con la naturaleza y la vida abandonando la maternidad. Han acabado con la seguridad y nuestra libertad; jamás hemos estado más desprotegidas.
Dejo estas líneas a modo de reflexión en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer para volver al origen del feminismo y recuperar todo lo que un día conquistaron nuestras antepasadas. Está en nuestras manos.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















