Lo increíble no es sólo ese sobre cargado de balas que llega a las manos de Pablo Iglesias, que al parecer se acojona al abrirlo. Lo más sorprendente es que los medios den por válida la versión del propio Iglesias, foto incluida. Y ni un periodista lo pone en duda, oiga. Pero hay que ser ciego, fanático o crédulo para tragarse semejante bulo.
No hay quien pueda creerse que tres sobres así, con balas de fusil dentro que se notan nada más palpar el sobre, puedan pasar por manos de un empleado de correos y seguir adelante, cuando todos sabemos que deben pesarse antes para saber cuánto cuesta su envío o qué cantidad de sellos deben llevar. ¡Y además admitirlos sin remite! Por no hablar de otro dato inexplicable, esos tres sellos que ponen “A su procedencia”, o sea, que deben ser devueltos, aunque no haya remite. ¿Quién estampó eso y por qué? Supongo yo que ya habrán sancionado a ese empleado, que tampoco se dio cuenta de a quién iban dirigidos esos sobres cargados de dinamita.
Pero supongamos que se colaron sin que a nadie se le ocurriera pasar los sobres por un escáner, que sería lo más normal. Nada más llegar a su destino es inverosímil que no fueran detectados y de ahí no pasaran. Pero no, Iglesias nos hace creer que le llega el sobre a sus manos y que descubre las balas terroríficas que le caen a sus pies y por suerte no explotan… ¡Qué terrible, Dios Mío! Parecido a las cartas de ETA, que esas sí amenazaban y acababan con un tiro en la nuca, porque detrás había una organización terrorista a la que ahora Iglesias blanquea y con la que pacta.
Se hace la víctima porque alguien pone en duda algo que huele a burdo montaje (salvo que la policía demuestre lo contrario), pobrecito él, amenazado no se sabe por quién, desvalido y desprotegido como está, con escolta y un montón de guardias civiles vigilando su palacete. ¡Meter estos cartuchos en un sobre es gravísimo, la democracia está en peligro, aunque pueda haberlo hecho hasta un negacionista o un parado desesperado! La democracia no está amenazada, en cambio, por los que ponen guillotinas para cortarle la cabeza al rey por todo Cataluña, o cuelgan monigotes ahorcados de los puentes, o disparan contra fotos del rey en TV3, o queman ante las cámaras la Constitución, o apedrean a quienes acuden a un mitin, o desnucan con un adoquín a un policía y lo dejan en coma, o patean a los policías y llegan a ser diputados, o él mismo, que animaba a ir a la “caza del fascista”, a “hacer política con cojones”…
Alguien que llama “criminales” a todos los que son de derechas y eso no es provocar ni incitar al odio. Con el historial que tiene este angelito que ahora habla bajando la voz y susurrando como un santurrón, tan pacifista él, que recibe apoyo (lo ha dicho él) de una teocracia que cuelga a homosexuales y lapida a mujeres en la plaza pública.
Y asegura que quien ha enviado esos sobres tiene armas y la munición correspondiente, así que tiene que ser algún militar o exmilitar que quiere acabar con su vida, ahora con la suya, pero luego con la tuya, no lo dudes… Así argumenta ese cínico para despertar el fantasma del fascismo y que le voten unos cuantos despistados. Y se queja de que en Cartagena han lanzado un cóctel molotov contra una de sus sedes, y todavía no se ha detenido a nadie…, cuando en Cataluña y el País Vasco llevan años sus seguidores lanzando piedras y cócteles contra la sedes de otros partidos.
Pero los medios ahí siguen, desgarrándose las entretelas democráticas y tratándonos a todos como a un rebaño trasquilado que sólo sabe decir béeee. Y hasta habrá algún cretino que, después de leer lo escrito, dirá que yo soy un fascista que defiendo a la ultraderecha asesina de VOX y del PP (ya todo es igual). Pues nada, a seguir con la berrea, corderillos.
(Foto de Cristina Casanova)
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















