Por mucho que el talante perico sea de sufrir y de estar mirando hasta el último punto hasta el último momento reconozco que hace días que dejé de preocuparme por la permanencia. Ya he comentado alguna vez que mis únicas metas de aquí a final de temporada eran intentar ayudar a que el Girona bajara e intentar puntuar en el derbi. Llámenme conformista pero con lo que hemos vivido en los últimos años ya me parece un lujo.
Dado que el Mallorca decidió ir a Gerona de vacaciones en vez de ir a disputar un partido me temo que habrá que aguantar al presunto ‘segundo club’ de Cataluña un año más en Primera en vez de bajar el mismo año que han debutado en Champions. Y esperemos que los de Manolo no hagan el pamplinas de aquí a final de temporada para quedar por encima de ellos en la tabla.
Pero lo que realmente me pone es intentar fastidiar la fiesta de una manera o de otra a los culés. Tras la gloriosa remontada del Inter en Milán, que además vino reforzada por todos los lloros arbitrales tradicionales del victimismo barcelonista, toca vengarnos sobre el terreno de juego de su cutre celebración hace un par de años cuando bajamos a Segunda y ellos ganaron la Liga.
Tampoco pido ganarles. Cuando te enfrentas a un equipo que te multiplica por diez el presupuesto lo que has de exigir es lucha y corazón. Pero un empatito reconozco que me pondría golosón. Si Puado o Joan han de dejarnos que lo hagan dándonos una gran alegría. Un puntito y, si suena la flauta, tres. Un corte de mangas colectivo perico a la prepotencia azulgrana. No pido mucho más.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















