Este miércoles 15 de octubre, como vienen haciendo en las últimas décadas, en las principales poblaciones de Cataluña, los secesionistas y las organizaciones de izquierda (ERC, Junts, PSC, En Comú Podem, CUP, CC.OO y UGT) se unirán para rendir con gran boato homenaje a un muy funesto personaje como fue Lluís Companys, en el 85º aniversario de su fusilamiento (después de haber sido condenado a muerte en un juicio sumarísimo el 14 de octubre de 1940) por el régimen franquista.
Las citadas organizaciones, en lo que parece una reedición del Front Popular de 1936, pretenden seguir consolidando la mitificación de Lluís Companys, presentándolo como un gran héroe y un modelo a seguir, pues todo son en estos homenajes grandes alabanzas a la figura del expresident «mártir» (así se refieren a él), al que algunos pretenden incluso santificar. Y, como no, falsificando la historia, contando en todo caso, solo una parte de la verdad, utilizan estos homenajes para lanzar encarnizadas críticas contra la «terrorífica» represión franquista, para ellos los únicos malos de la película.
Los separatistas, además, suelen aprovechar la ocasión para realizar proclamas en favor de la independencia y para cargar, una vez más, contra el «odioso» y «represivo» Estado español. Pero por supuesto, nada dicen sobre la terrorífica represión y los miles de crueles asesinatos (hay un cierto consenso en admitir que fueron al menos 8.352 catalanes los asesinados, de estos 2.437 religiosos) perpetrados por las organizaciones del Front Popular en la retaguardia de la Cataluña (muy lejos del frente de guerra) presidida por Lluís Companys.
Además, con anterioridad, Companys había protagonizado un fracasado intento de golpe contra la propia República en octubre de 1934, lo que le llevó a prisión (hasta que fue amnistiado en febrero de 1936) y permitió, siendo de nuevo presidente de la Generalitat, que a partir de julio de 1936 se produjera una terrible persecución religiosa y un auténtico genocidio en Cataluña, durante su mandato fueron asesinadas casi 9.000 personas, la inmensa mayoría de ellas sin juicio previo y por el método de las denominadas “sacas”.
A pesar de todo, decir que en Tarragona (mi ciudad), todas las organizaciones convocantes del acto de homenaje (que se celebra junto al gran monumento dedicado a Companys, situado en la céntrica avenida que lleva su nombre), no suelen congregar, en los últimos años, a más de cincuenta personas. Los representantes de las citadas organizaciones, después de glosar con grandilocuentes y falsarias palabras la figura de Companys, van depositando con mucha pompa sus ramos y coronas de flores en el monumento; para concluir el acto, entonando todos juntos ‘Els Segadors’.
Sin embargo, es recomendable leer lo que pensaban, sobre Companys (y los separatistas), Azaña y algunas de las más altas autoridades republicanas, incluso las barbaridades que decían sobre él algunos de sus propios correligionarios. Todo ello está ampliamente explicado y documentado, entre otros, en el libro ‘Contra Companys, 1936. La frustración nacionalista ante la Revolución’ (Enric Ucelay-Da Cal. Ed. Universidad de Valencia, 2012).
Francesc Cambó en sus memorias sobre la ejecución de Companys escribió que «el fusilamiento fue un inmenso error de Franco. ¿Injusto? Él, el 6 de octubre de 1934 había cometido igual delito que los militares… y fue indultado. En 1936 él hizo fusilar a todos los militares sublevados». Se refiere a que el 12 de agosto de 1936, en el castillo de Montjuic, Companys permitió que se fusilara, entre otros militares, a los generales Manuel Goded y Álvaro Fernández Burriel.
Y sin embargo no hay pueblo o ciudad en Cataluña donde no se le rinda cada año un homenaje y donde no se le haya dedicado una plaza, calle, avenida o puesto su nombre al Estadio Olímpico de Montjuïc, que pasó en el año 2001 a llamarse Lluís Companys por decisión del Ayuntamiento de Barcelona gobernado por el PSC y siendo alcalde Joan Clos.
Pero, aquí separatistas e izquierdistas, además de instituciones y grandes medios de comunicación seguirán, con su ley de desmemoria histórica, con sus ocultaciones y sus manipulaciones, alimentando el victimismo, el separatismo y el discurso del odio contra España. A base de ocultar la verdad y de mucha propaganda, han conseguido, en gran medida, convertir a Companys en un héroe y un mito, en el icono por excelencia del separatismo y también de la izquierda catalana.
Por nuestra parte es imprescindible seguir dando la batalla cultural, Es necesaria una historia de España y de Cataluña, sin ocultaciones, donde se cuente toda la verdad y no se olviden los desmanes y las atrocidades cometidas por las dos partes.
Salvador Caamaño Morado (presidente de la Coordinadora de la Resistencia Cívica)
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