En la tertulia ‘Ho tornarem a fer’ de esta semana, Sergio Fidalgo y Ángeles Ribes han abordado con dureza lo que denominan el «latrocinio nacionalista», centrando su crítica en el concepto de «financiación singular» para Cataluña. Para Fidalgo, este término no es más que un eufemismo diseñado para encubrir un «saqueo» institucionalizado. Según su visión, este modelo busca desviar recursos públicos hacia estructuras como TV3, las denominadas «embajaditas» o la dotación de medios para los Mossos d’Esquadra, en detrimento de servicios básicos en otras regiones de España, como la sanidad en Tomelloso o la educación en Castilla y León.
Ángeles Ribes coincide en esta lectura, calificando de «demencial» que el socialismo, tradicionalmente basado en la redistribución de la riqueza, ampare ahora un «privilegio de cuna». Ribes critica las recientes declaraciones de la consejera de Economía de la Generalitat, Alicia Romero, señalando la contradicción de exigir una relación bilateral con el Estado mientras se mantiene una supuesta multilateralidad con el resto de comunidades, a las que el nacionalismo trata implícitamente como «seres inferiores». Para Ribes, es flagrante que la Generalitat prometa ahora la mejor sanidad o educación del mundo gracias a esta nueva financiación, cuando ha gestionado estas competencias en exclusiva durante décadas sin alcanzar esa excelencia.
El debate también ha puesto el foco en el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Fidalgo denuncia que el separatismo ha sido el mayor beneficiario de este mecanismo debido a su incapacidad para financiarse en los mercados por su nulo prestigio crediticio. Ahora, el objetivo político parece ser la condonación de esa deuda para seguir aumentando el gasto. Esta situación, según ambos, está enviando un mensaje peligroso al electorado: si no se vota a un partido «tribalista» que priorice sus intereses particulares, la región queda desamparada.
Finalmente, Ribes se lamenta que «lo más sangrante es que el PSOE, que debería ser el garante de esa igualdad y del interés general, es el primero en ceder lo que haga falta con tal de mantenerse en el poder. Al final, la ‘financiación singular’ no es más que un nombre bonito para un saqueo institucionalizado que permite que las comunidades más ricas sigan exprimiendo los recursos que deberían ser de todos los españoles por igual».
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