Antes de adquirir el que ahora es su portaaviones mediático, El Periódico de Catalunya, Prensa Ibérica tenía dos diarios en esta comunidad autónoma. Uno, el Diari de Girona, es un medio equilibrado y plural en una ciudad tan separatista como Gerona. Su anterior director – se jubiló hace unos meses –, Jordi Xargayó, resistió durante años las presiones del secesionismo más radical que le exigía contenidos más patrióticos y la cabeza del periodista Albert Soler, una de las bestias negras del ‘procés’. Prensa Ibérica aquí daba la de cal, porque como el otro gran diario de la provincia, ‘El Punt’, tiene una línea independentista asilvestrada, el negocio era mantener la equidad en el ‘Diari de Girona’ para atrapar al lector más transversal. Así que el valiente Xargayó fue reafirmado una y otra vez porque la caja registradora funcionaba.
Pero la caja registradora funcionaba en el otro sentido en la Cataluña Central. Prensa Ibérica tenía – y tiene — en la zona cero del separatismo el diario Regió 7, el periódico líder en estas comarcas y cuya línea editorial es secesionista sector café para los muy cafeteros. El equilibrio estaba servido: dos diarios en Cataluña, uno sensato y otro rabiosamente separatista, que atendían de manera muy rentable a dos públicos muy diferentes. Y entonces llegó la compra de ‘El Periódico de Catalunya’, el gran medio de la izquierda catalana no independentista, el diario que se convirtió de lectura masiva gracias a los centenares de miles de votantes del PSC y los herederos del PSUC que lo pasearon durante décadas bajo el brazo para que se viera que eran de izquierdas.
Y Prensa Ibérica decidió, imitando al conde de Godó en ‘La Vanguardia’, que ‘El Periódico’ – medio que perdía dinero a espuertas — fuera un gran negocio ampliando el espectro. ¿Por qué no abrir el diario a la nueva izquierda emergente, la separatista, deseosa de pescar a lo grande en los inmensos caladeros de voto del área metropolitana de Barcelona? Se fue dando más papel en la conducción de este medio a Albert Sáez, un periodista de guardia de ERC que llegó a ser el jefe del ente que engloba a TV3 y Catalunya Ràdio, hasta que al final consiguió la dirección del diario. Los columnistas próximos a Esquerra, como Sergi Sol o Joan Tardà, también han ido ganando espacio, sin que fuera en detrimento de la vieja guardia socialista (Joan Tapia, Rafael Jorba), que sirven para tranquilizar a un PSC en desazón por el crecimiento del partido de Oriol Junqueras en sus tradicionales feudos del antaño ‘cinturón rojo’. Así Prensa Ibérica gana siempre: se han convertido en el diario de los que mandan en la Generalitat (Aragonès) y en el de la alternativa más viable (PSC). Siempre con el poder. Puro estilo Godó, con el toque de la familia Moll.
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