Desgraciadamente, allá por octubre de 2020 y con ocasión de la moción de censura de Abascal contra Sánchez, demonizada por Casado, tomé la decisión de abandonar el Partido Popular. Tras haber sido Diputado en el Parlamento de Cataluña en los momentos más tensos del golpismo separatista, dejé la militancia y aduje entre otros estos motivos que reproduzco:
«Me marcho porque ha primado el interés personal al general, que consiste en procurar la unión del centro derecha para recuperar el Gobierno de España. Me temo que la división será infinita y en esas nuestro país se desmoronará de forma inevitable. Lo dejo porque no acepto que las etiquetas sean monopolio de los “progres” y bien pensantes llamando fascistas y radicales a los que no tragan con la superioridad moral de la izquierda. La gente de VOX es tan digna de respeto como el resto y tan demócrata como los demás. La gente del Partido Popular es tan valiente y comprometida con España como la de VOX.
Y ese binomio es imprescindible para avanzar. Nunca participaré en una lucha cainita entre gente de bien y siempre me enfrentaré a los enemigos de la libertad, la igualdad y la solidaridad entre españoles. Por desgracia ese horizonte hoy es lejano pero no inalcanzable. El camino que nos conduce debe hacerse rectificando la ruta de la ruptura para recuperar la senda de la concertación. Deseo transitarlo y espero que los dirigentes del Partido Popular y VOX así lo acuerden. Hoy no es posible y la coyuntura es diabólica pero modificable.»
El centro derecha español está instalado en el enfrentamiento y la división lo que hace y hará imposible es recuperar el Gobierno de España. La soberbia, la prepotencia y la falta de humildad son la garantía cierta del fracaso político. El patriotismo se demuestra con hechos notorios, no con soflamas y proclamas grandilocuentes pero transidas de egoísmo e intereses bastardos.
Sólo si esos gestos se producen será posible cambiar el actual estado de cosas. Demonizar a VOX no ayuda pero culpar al PP de todos los males tampoco. Dicen que en el justo medio está la virtud, esa que adorna a los grandes estadistas de los que en España no existen en la actualidad. Eso es letal para el futuro democrático de nuestra nación.
Más allá de las inquinas personales debe imperar el interés general. En muchas circunscripciones electorales el PP perjudica a VOX y VOX hace lo propio con el PP, Gerona o Albacete es buen botón de muestra. Si ese análisis tranquilo y sosegado no se hace y se busca la concertación en el bloque del centro derecha la infinita repetición electoral lo dejará sin posibilidades de éxito. El que no quiera verlo demuestra infantilismo e irresponsabilidad.
Todo lo demás es carnaza hábil para aplicar el manual de distracción tan del gusto «sanchista» y conmilitones -totalidad de la prensa española- que anteponen su bienestar al de los españoles de a pie. Vaticino repetición electoral en diciembre de 2023. Hay tiempo para cambiar de rumbo por el bien de España.
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