
Explíquenos. La nueva ordenanza de civismo que el PSC ha pactado con Junts, ¿prohíbe o no el burka?
La nueva ordenanza no prohíbe el burka; todo lo contrario: se convertirá en la primera ciudad española que lo regula y lo normaliza. Solo hace falta leer el artículo 12.3 de la propuesta de la nueva ordenanza, que estipula que se podrá utilizar el burka o cualquier otra prenda que oculte el rostro cuando sea habitual utilizarla en determinadas zonas o lugares atendiendo a las costumbres sociales aceptadas —por ejemplo, en calles o barrios donde prolifera la población islámica, la islamización y su sustitución cultural— o, sobre todo, cuando se haga en ejercicio de un derecho fundamental, como la libertad religiosa. Esta segunda excepción es un auténtico cajón de sastre. Ninguna mujer va a asumir y manifestar que lleva el rostro oculto por obligación.
Por tanto, el Ayuntamiento de Lleida y la prensa de izquierdas que ha comprado su argumentario —en muchas ocasiones, prensa subvencionada— dicen que el Ayuntamiento prohíbe el burka, y eso es falso. El Ayuntamiento lo regula, y la prueba está en su propio articulado, concretamente en el artículo 12.3. Estas dos excepciones hacen que el burka no se prohíba, sino que se regule. Y, lo que es peor, desde la aprobación de la ordenanza, si finalmente llega a aprobarse, las mujeres que lo utilizan podrán seguir haciéndolo sin ningún tipo de repercusión ni consecuencia legal.
¿Será útil para acabar con la degradación del paisaje urbano en Lleida?
No, no será útil. Uno de los grandes problemas del Ayuntamiento de Lleida es haber promovido, a nuestro juicio, políticas que favorecen el socialismo, la islamización y la sustitución cultural en la ciudad. ¿Cómo puede el alcalde socialista afirmar que quiere prohibir el burka mientras, por el contrario, pone alfombra roja a dicha sustitución cultural?
Esto se refleja en múltiples actuaciones, como realizar publicidad institucional con el sello del Ayuntamiento exclusivamente en árabe, permitir la rotulación en idiomas árabes y otros que nadie tiene el deber de conocer, pretender ceder un solar municipal para construir una macromezquita de más de 1.000 personas en Lleida y promover o aceptar la apertura de nuevos centros de oración musulmanes en la ciudad.
Evidentemente, esto no resuelve el problema, sino que lo regula y, lo que es peor, fomenta la etnificación del espacio público. Los leridanos hemos quedado desplazados por personas de otras comunidades e inmigrantes que se han hecho dueños de las calles, la vía pública y las plazas, en perjuicio de los ciudadanos locales. Este es, sin duda, uno de los grandes problemas de nuestra ciudad: la etnificación del espacio público.
¿Por qué el PP votará en contra?
En primer lugar, por lo que ya he comentado: el Ayuntamiento no prohíbe el burka, sino que lo regula. El PSC y el alcalde llevan meses mareando la perdiz y tratando de construir un relato que consideramos falso. Este relato lo podrían haber cambiado si el PSC de Lleida hubiese sido valiente y hubiese llevado al Congreso una modificación vía Ley Orgánica para prohibir realmente el burka. La portavoz del PSOE es su compañera del PSC en Lleida Montse Mínguez, así que lo tenía fácil.
El artículo 12.3 es la clave: plantea tantas excepciones que la presunta prohibición queda desnaturalizada. Por eso decimos desde el PP que la ordenanza se limita a regular su uso. En segundo lugar, porque el Ayuntamiento de Lleida no está legitimado, a nuestro juicio, para hablar de seguridad y civismo después de los acontecimientos vividos este verano, como los incidentes relacionados con el cubrimiento de las vías del tren, o lo ocurrido hace tan solo una semana, cuando ciudadanos pakistaníes se enfrentaron entre sí, convirtiendo las calles de Lleida en el Bronx. Todo ello ha situado a la ciudad en el foco de la noticia a nivel nacional por su inseguridad, su incivismo y, sobre todo, por la falta de respuesta del Ayuntamiento socialista.
No votaremos a favor porque el PP de Lleida nunca blanqueará al PSC-PSOE. Jamás nos pondremos al lado de los socialistas en materia de seguridad, incivismo y degradación. El Gobierno de Pedro Sánchez no está defendiendo, a nuestro juicio, la integridad territorial de España y, por tanto, los socialistas siguen callados ante la situación de Ceuta.
Ante este silencio, el PP de Lleida no se pondrá al lado del PSC-PSOE ni de Junts y de Puigdemont. Quien lo haga, a nuestro juicio, será cómplice de la inseguridad, el incivismo, la insalubridad y la degradación del espacio público. Nosotros nunca seremos responsables de estas políticas, que consideramos negligentes y contraproducentes para los intereses de los leridanos. PSC, PSOE y Junts no están legitimados para dar lecciones de nada. Quien apoye esta ordenanza será cómplice del PSOE y de Junts. Espero que Vox no lo haga, porque, si lo hace, será el «PSOE verde» y habrá traicionado a España, a Cataluña y a Lleida.

¿Por qué el centro se ha deteriorado tanto?
El centro, al igual que todos los barrios de Lleida, se está deteriorando debido a la falta de previsión y de proyecto, consecuencia de casi cinco décadas de gobiernos de izquierdas que han construido un modelo que consideramos totalmente caducado e incapaz de gestionar la ciudad o de dar respuesta a sus problemas.
Tenemos un gobierno que no reconoce el principio democrático de autoridad de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado en Lleida y un ejecutivo socialista que no coordina a la policía por cuestiones sectarias, cuando lo necesario es que la Policía Nacional, la Guardia Civil, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana patrullen conjuntamente la ciudad. Estas políticas de izquierdas promueven, a nuestro juicio, la sustitución cultural y la islamización de Lleida, siendo incapaces de preservar la identidad leridana, sus costumbres y sus valores, lo que está expulsando a los leridanos del centro y de los barrios.
Además, la falta de control y de inspección técnica en locales y viviendas impide contar con políticas adecuadas en materia de vivienda, seguridad y comercio, acordes con una ciudad occidental. Para finalizar, no estoy en contra de la libertad individual de las personas para desarrollar su proyecto de vida, pero sí de aquellas comunidades que, al agruparse, terminan sustituyendo culturalmente a la población local ante la permisividad de los gobiernos de izquierdas y socialistas.

¿Qué propone usted para mejorar la seguridad?
Primero, coordinación policial: Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra y Guardia Urbana deben trabajar conjuntamente en la calle. En segundo lugar, negar todas las ayudas municipales a los delincuentes e incívicos reincidentes. Esto es fundamental. En tercer lugar, establecer un mayor control del empadronamiento en la ciudad para evitar precisamente el sobreempadronamiento. También hay que realizar inspecciones en locales y viviendas y garantizar el orden, la seguridad, el cumplimiento de la ley y la convivencia.
Asimismo, hay que exigir al Congreso de los Diputados las reformas pertinentes para poner fin a la multirreincidencia. Y, sobre todo, hay que tener claro que los españoles que delincan deben ir a prisión y los inmigrantes delincuentes deben ser expulsados cuando legalmente proceda. En Lleida no hay cabida para los comportamientos incívicos y delincuenciales.
¿Por qué el alcalde Larrosa, que es del PSC, no ha conseguido más apoyo policial del Govern de Salvador Illa?
¿Cómo va a conseguir el apoyo de nadie si Larrosa ha hecho un Pedro Sánchez? Mientras, según nuestra valoración, Marruecos estaba ejerciendo presión sobre España, Sánchez estaba de vacaciones. Mientras en Lleida había un problema de seguridad y convivencia relacionado con el cubrimiento de las vías del tren los días 15 y 16 de agosto, el alcalde no dio la cara ni ofreció ninguna respuesta hasta el día 17. Por tanto, ¿cómo van a apoyar al alcalde socialista de Lleida si no está al frente ni al mando de la ciudad? Game over al PSC de Lleida y game over a todos los partidos que lo apoyen en materia de seguridad y civismo.
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