Este sábado, la Sociedad Civil Española —integrada por más de ciento cincuenta asociaciones de la sociedad civil de toda España— convoca la segunda Marcha por la Dignidad, en defensa de Ceuta y de toda España. Todos los españoles de bien, independientemente de ideologías, estamos convocados y obligados este sábado a las diez de la mañana en Cibeles para, desde allí, marchar unidos hasta el Arco de la Moncloa, gritando unidos por Ceuta y en defensa de todos los ceutíes.
El 30 de julio se produjo la invasión en España a través de nuestra frontera de Ceuta y también la invasión de Europa con 100.000 personas entrando desde Marruecos. El Gobierno conocía muy bien esa invasión y no hizo absolutamente nada. El presidente Vivas llamó tres días antes al presidente del Gobierno y no se quiso poner al teléfono, pero insistió y le dijeron que no fuera pesado. Entonces llevaban ya quince días con el adelanto de la invasión y habiendo entrado 1.700 personas.
Tras la entrada masiva del 30, regresan 80.000 y quedan en Ceuta 20.000 personas como cabeza de puente invasora. Todo muy bien pensado: la enorme mayoría, hombres fornidos, y después mujeres embarazadas —parece que 70—, así como unos pocos miles de menores, y con ello hacer creer que la situación era de necesidad humanitaria.
Comienzan las enfermedades a transmitirse, mientras nadie en el Gobierno ni en los partidos que lo avalan habla de los 150 muertos por parte de los invasores ni tampoco de los 82 muertos en la morgue del antiguo hospital militar. Marruecos ofrece la readmisión de todos, incluidos los menores, pero el Gobierno no responde. Mientras, los ministros de Interior y de Exteriores dicen que todos van a ser devueltos y que no va a entrar nadie más. Todo mentira.
Europa ofrece ayuda y la nueva legislación para expulsar al invasor, y el Gobierno no responde. La cabeza de puente de 20.000 personas se va consolidando y ministros marroquíes dicen que Ceuta y Melilla han de volver a Marruecos. El Gobierno no contesta este ataque. Marruecos vuelve a ofrecer hace pocos días la admisión de todos los asaltantes, pero el Gobierno no contesta, y el presidente del Gobierno, tras decir el 31 de julio que es una violación de la integridad territorial, se va de vacaciones y reaparece para aplicar la inacción diaria a modo de cómplice del invasor, y hasta ayer —desde Naciones Unidas— decir que es una crisis humanitaria y que Marruecos quizá has tenido algún fallo en la vigilancia de la frontera, declarando públicamente en Nueva York que él no es el encargado de la defensa de la frontera española.
Alta traición a Ceuta y a todos los españoles: por saber de la invasión y mentir diciendo que no lo sabía, por no defender la frontera de España ante la invasión física y por actuar conscientemente en connivencia con el enemigo amparando a los invasores de la cabeza de puente y dejando olvidados a los ceutíes, fomentando la inseguridad y el colapso sanitario, fomentando la falta absoluta de seguridad, fomentando el miedo en las mujeres y en toda la población, fomentando la inseguridad absoluta en los escolares y en sus familias, fomentando la inseguridad laboral y económica, fomentando el fin del derecho de paseo y descanso, fomentando la presión psicológica del miedo y del terror, y fomentando la falta absoluta de libertad.
Solo la angustia de ayer mismo, el 23, pensando si se producía una nueva invasión con motivo de las elecciones marroquíes —y anunciada durante semanas, como la del 15 de agosto anunciada desde el mismo momento de la invasión—, significa un estado de alerta imposible de soportar por una ciudad; y nuevamente el Gobierno sin ayudar a los ceutíes, imponiéndose con determinación ante las amenazas.
En contraposición, todo un pueblo y su presidente, por encima de sensibilidades e ideologías, defendiendo heroicamente día a día su honor y dignidad, manifestándose a diario en defensa de Ceuta y de toda España; y nuevamente el Gobierno —que se suponía que debía expulsar a los invasores y pensar únicamente en recuperar la independencia de España y la seguridad plena de los ceutíes— haciendo exactamente todo lo contrario y siendo cómplices de quienes están cercando la ciudad.
Nunca se había dado esto. Un golpe de Estado ya producido por hitos con el ataque permanente al Estado de derecho y a los jueces, secuestro de los contrapoderes, y con una amnistía inconstitucional que concede el Gobierno a cambio de la compra de siete votos corruptos y criminales, más otros de terroristas, consolidado dicho golpe por la traición ante una invasión enemiga conocida y admitida de antemano, llevando de la mano a los invasores, permitiéndoles la cabeza de puente consolidada para terminar con Ceuta, cercar a los ceutíes y expulsarlos. Esta es la situación.
Los españoles de todas las ideas que defendemos la libertad y la democracia hemos de llenar las calles de Madrid el sábado, las de Barcelona el 12 de octubre —en la Fiesta Nacional de España y de la Hispanidad— en defensa de Ceuta, nuevamente acompañar a las mujeres ceutíes el 25 de octubre en Madrid y acudir todos a las calles de toda España en cualquier pueblo o ciudad, así como ir a Ceuta constantemente en un sonoro y definitivo NO a un presidente de Gobierno infame y traidor al que debemos obligar a convocar elecciones libres y seguras de inmediato.
Todos somos Ceuta. Salgamos masivamente en Madrid este sábado y colguemos la bandera de España en todas las ventanas y balcones de los españoles, en honor a la heroica resistencia de los ceutíes y devolvámosles nuestro pleno respeto y admiración, inundando España de nuestros colores patrios en abrazo permanente a quien en vanguardia está defendiendo la frontera, la dignidad, la democracia y la libertad de todos los españoles.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 24 de septiembre de 2026
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