Gonzalo Bernardos se ha consolidado como uno de los economistas más populares de nuestro panorama mediático gracias a su presencia constante en los medios de comunicación. Más allá de su perfil profesional, reconozco que le tengo un especial cariño por su condición declarada de perico. Decirlo ahora puede parecer sencillo, pero quienes llevamos años en esto hemos visto a demasiados espanyolistas mantener un perfil bajo para que nadie supiera de sus colores, o directamente optar por ocultarlos.
Por esa razón, aunque en determinados ámbitos discrepo profundamente de sus planteamientos, siempre le he guardado un enorme respeto a Bernardos. No siempre ha sido fácil ser del Espanyol en Cataluña, y a menudo sigue sin serlo, especialmente en entornos tan exigentes como el universitario. Que alguien dé la cara y presuma de su sentimiento blanquiazul con absoluta naturalidad durante décadas es algo que merece toda nuestra admiración.
Es un auténtico placer verle participar en eventos de calado perico, como el reciente debate sobre el estado de la nación blanquiazul organizado por La Grada, o escucharle colar algún comentario sobre el Espanyol en tertulias de cariz estrictamente político. Disponemos de muy pocos altavoces en los grandes medios de comunicación para reivindicar nuestra identidad, por lo que cada oportunidad que surge debe aprovecharse al máximo. Y Bernardos, en eso, cumple con creces.
Por todo ello, solo cabe agradecerle su testimonio, su militancia perica y su pasión inquebrantable por unos colores que mueven tantas emociones. Su papel como uno de los altavoces más eficaces de la causa blanquiazul es incalculable. Estoy convencido de que jamás va a rendirse en su defensa del espanyolismo. ¡Un abrazo y que sigas así!
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